Mostrando entradas con la etiqueta USA and Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta USA and Argentina. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de noviembre de 2011

♪♫Lincoln no se murió!!♪ Lincoln vive en el Pueblo ♫ la p... que lo parió ♪♫

 ¡Abraham Lincoln vive en Bismarck, Dakota del Norte!

No sólo tiene el desempleo más bajo de toda la Nación y las tasas de generación de empleo más altas, además, es el único Estado que desde el inicio de la crisis de 2008 ha mantenido un presupuesto fiscal superavitario.   
Entre 2008 y 2009 la gran banca privada de los Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania y Suiza fue “rescatada” con 16.115.000.000.000 (16 billones) de dólares. ¿De cuántos “bancos” estamos hablando? De unos 15, de los cuales el Bear Sterns (JP Morgan Chase), Barclays PLC, Bank of America, Merril Lynch, Morgan Stanley y el Citigroup recibieron el 60% de ese total, mientras que sólo los últimos cuatro fueron beneficiados con 7,833 billones. En igual espacio de tiempo, el pueblo estadounidense y el sector público recibieron 1055 billones. Según vimos en nuestra columna del domingo pasado, la explicación de semejante desequilibrio es más que simple: la Reserva Federal (FED) –que nada tiene de federal y mucho menos de estatal– es en realidad una agencia de la gran banca privada multinacional. De aquí que la consigna fundamental de los indignados estadounidenses pase ahora por la reestructuración absoluta del sistema financiero. Dicho en sus propias palabras: recuperación popular del control sobre el dinero, la moneda y el crédito. Sus referencias: desde Abraham Lincoln y su política financiera y monetaria popular y democrática, hasta la defensa incondicional del único banco público del país, el banco del Estado de Dakota del Norte.

REESTRUCTURACIÓN FINANCIERA CONSERVADORA.

Para algunos autores, el asesinato de Lincoln puso término a una política financiera y monetaria basada en el bienestar general, la producción y el consumo. Con su muerte, murió el monopolio del gobierno federal sobre el control de la moneda y el crédito. Sin embargo y consecuencia del resurgimiento del Estado, entre 1930 y 1970, se desarrolló en el país una gigantesca red de pequeños bancos privados, bancos que estaban íntimamente ligados a las comunidades de las cuales brotaban y para las cuales vivían. Pero a partir de 1980, los sucesivos congresos y gobiernos nacionales de turno se encargaron de desmantelar dicha red. Según el último informe de la Federal Deposit Insurance Corporation, de 14 mil bancos comerciales a comienzos de los años ’80, se pasó a 7500 a finales de 2008. En igual período, los bancos comerciales con un único establecimiento pasaron de 7500 a menos de 2000. En 1995 un 54% del total de depósitos era propiedad de los pequeños y medianos bancos privados (activos entre 1000 y 10 mil millones de dólares). Para 2010, ese porcentaje había caído al 28% contra un 44% en poder de un puñado de entidades: Bank of America, Wells Fargo, JP Morgan Chase y el Citigroup, entre otros. Peor aun, son estos cuatro bancos quienes hoy controlan cerca del 50% de todos los activos bancarios del país. El asesinato de Lincoln borró de un plumazo lo que muy probablemente hubiera desembocado en una banca pública nacional y estadual. Pero el espíritu y el accionar de aquel célebre aunque frustrado “sistema de dinero constitucional” aún sobrevive. Y sobrevive no por ventura de los casi 7000 bancos privados, pequeños y localmente administrados con los que cuenta EE UU, sino por obra y gracia del único banco público de la Nación.

EL BANCO PÚBLICO DE DAKOTA DEL NORTE.

Hartos del poder omnímodo de las compañías privadas de los agro-negocios, un grupo de agricultores de DN fundó la Liga No-Partidaria (LNP) en 1915. Entre sus objetivos políticos, la LNP contemplaba el control estatal de los molinos, los elevadores de granos, los ferrocarriles, los bancos y diversas industrias vinculadas con el universo rural estadual. En 1916, el LNP ganó las elecciones imponiendo por el 79% de los votos a su candidato a gobernador, mientras que dos años después logró el control de las dos Cámaras legislativas. Fue entonces cuando consiguió poner en práctica algunos de sus grandes objetivos. Nacieron así la empresa estatal “Elevador y Molino de Dakota del Norte” (actualmente el molino harinero más grande de los EE UU) y el Banco público de Dakota del Norte (BDN) entre 1916-1918. En esencia, el banco estadual funciona como un “banquero de bancos” (mini-FED, en sus preceptos originales) al destinar buena parte de su portfolio de préstamos de 2800 millones de dólares al financiamiento parcial de préstamos otorgados a la comunidad por un total de 94 pequeños y medianos bancos privados estaduales. Se explica así que DN tenga cuatro veces más bancos que la media del país, bancos que además invierten la relación nacional en materia de depósitos: si a nivel Estados Unidos el 30% de los depósitos están en manos de pequeños y medianos bancos privados locales, ese porcentaje asciende al 72% en Dakota del Norte. A través de esta red de bancos y en todas y cada una de las comunidades estaduales, el dinero y el crédito es financiado con participación del Estado y dirigido a la producción agrícola e industrial de pequeña y mediana escala. Entre sus consecuencias: la salud económica del Estado de Dakota del Norte (EDN) que no ha sucumbido a la crisis doméstica, la generación masiva de empleo y un apoyo a la pequeña empresa un 434% por encima de la media nacional. En datos concretos y conforme el más reciente informe del Bureau of Labor Statistics, el EDN no sólo tiene el nivel de desempleo más bajo de toda la Nación, sino las tasas de generación de empleo más elevadas: un 3,3% en julio del corriente en el primer caso (el 9,1% la media nacional) y un 5,2% en el segundo (duplica al segundo que le sigue, Texas con un 2,6 por ciento). Asimismo, el EDN es el único Estado que desde el inicio de la crisis de 2008 ha mantenido un presupuesto fiscal superavitario. El fondeo primario de los depósitos del BDN proviene del Estado homónimo, Estado que es al final de cuentas el único garante de esos mismos depósitos (el banco no es miembro de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos). Finalmente y según se informa en su último reporte anual, al cierre de 2010 el BDN presentó activos por 4100 millones de dólares y 327 millones en capital. Sus activos se cuadruplicaron entre 1990 y 2010, mientras que su ingreso neto –que dedica en gran proporción a expandir su capital de base– saltó de 13 a 62 millones en igual período.

¡LINCOLN VIVE EN BISMARCK, DAKOTA DEL NORTE!

A través de la FED (y su par del Viejo Mundo, el Banco Central Europeo), el capitalismo financiero y especulador del Occidente “civilizado” controla las utilidades, la cantidad, la emisión y el suministro de dinero en los Estados Unidos, la Unión Europea y Gran Bretaña. Aquí el corazón del neoliberalismo planetario. Aquí el corazón contra el cual, con inusitada fuerza, creciente nivel de determinación, conciencia y organización, dispara el movimiento de indignados a escala global, aunque fundamentalmente el estadounidense. Y ahora, envalentonados, van por mucho más: ¡todo el poder a los bancos locales de las comunidades! Tal consigna la explican en estos términos: como el gobierno nacional no puede recuperar el control del dinero de los grandes bancos, entonces lo hará el pueblo. ¡Saquen el dinero de Wall Street! ¡Que cada Estado tenga un banco público como el de Dakota del Norte! Estas, algunas de las muy censuradas pero estratégicas consignas que hoy por hoy esgrime la vanguardia de los indignados estadounidenses, a la que este autor humildemente aporta una más: ¡Lincoln vive en Bismarck, Dakota del Norte! ¿Por qué Bismarck? Así se llama la capital de ese Estado norteño, limítrofe con Canadá. Y allí reside la sede del único banco público de los Estados Unidos, heredero de la política monetaria y financiera de Lincoln.


Lincoln y Washington
Abraham Lincoln: Hodgenville 1809 - Washington, 1865 (EE UU).Político estadounidense. Abraham Lincoln nació en el seno de una familia de colonos cuáqueros. Durante su infancia y su juventud, marcadas por la pobreza de su familia, recorrió el Missisippi y vivió de cerca las condiciones infrahumanas que padecían los esclavos negros.
Abraham Lincoln tenía veintitrés años cuando dejó la granja donde trabajaba para combatir como soldado raso en la guerra contra los indios. Mientras tanto, emprendió su formación autodidacta y hacia 1836 logró licenciarse en derecho. Dos años antes, su actitud contraria a la esclavitud lo había conducido a intervenir en política, lo que le valió su elección como diputado de Illinois para el período 1834-1842. Merced a su defensa de mejores condiciones de vida para los negros y a su gran elocuencia, logró una gran popularidad en todo el estado.
En 1846 Lincoln alcanzó la jefatura del partido Whig, y como diputado del Congreso federal apoyó a los abolicionistas de Washington. Sin embargo, su decidida oposición a la guerra contra México, a cuya finalización obtuvo los territorios de Alta California, Nuevo México, el norte de Sonora, Coahuila y Tamaulipas y la anexión definitiva de Texas, le hizo perder muchos votos, y fracasó en las elecciones senatoriales de 1849.
Decepcionado, Lincoln se retiró de la política y durante seis años trabajó como procurador. Su regreso a la vida pública se produjo en 1854, cuando la cuestión de la esclavitud volvió al plano político a raíz de que la Kansas-Nebraska Act propugnara extenderla a los estados del noroeste. Si bien él inicialmente no apoyaba la abolición de la esclavitud en los estados en los que ya existía, sobre todo en los del sur, se oponía a que se instaurase en aquellos otros en los que no estaba autorizada. Particularmente célebre por la vehemencia de su verbo y la solidez de sus argumentaciones fue su discurso antiesclavista Peoria, en 1854.
Comprometido con la causa contra la esclavitud, Lincoln se afilió al Partido Republicano dos años más tarde. Derrotado de nuevo en las elecciones al Senado de 1858, la intensidad de la campaña antiesclavista y los duelos dialécticos que mantuvo con el candidato demócrata Stephen A. Douglas, elegido en la ocasión, le devolvieron la popularidad perdida. La moderación de sus posiciones fue decisiva para que en 1860 la convención republicana de Chicago lo eligiera candidato a la presidencia en detrimento de William H. Seward, representante de los abolicionistas más radicales.
Al año siguiente, favorecido por las divisiones internas de los demócratas, ganó las elecciones a la presidencia de la Unión, lo que desencadenó la reacción de los estados sudistas. Antes de que asumiera oficialmente la presidencia, éstos, encabezados por Carolina del Sur, se declararon independientes.
Aunque el estallido de la guerra civil parecía inevitable, Lincoln intentó detenerla y restaurar la unidad formando un gobierno de coalición con los sudistas. Iniciada la guerra de Secesión pese a todo, el presidente promulgó en 1862 la Homestead Act, para la colonización del Oeste, y propuso una abolición progresiva de la esclavitud, con el íntimo propósito de promover un acercamiento a la Confederación sudista que acelerara el fin de la contienda.
Tras comprobar una vez más la intransigencia del otro bando, el 1 de enero de 1863 decretó la emancipación de los esclavos en todo el territorio de la Unión. Al año siguiente, cuando las fuerzas del Norte ya dominaban casi por completo la situación y el fin del enfrentamiento bélico se veía próximo, Lincoln fue reelegido para un nuevo mandato con un programa de reconstrucción nacional que no pudo realizar: a los cinco días de finalizar la guerra de Secesión, Abraham Lincoln fue asesinado mientras asistía a una función teatral en Washington por un actor sudista llamado John Wilkes Booth.

Dakota del Norte (en inglés, North Dakota) es uno de los estados que conforman los Estados Unidos de América. Dakota del Norte se encuentra al norte del país junto a la frontera con Canadá, siendo el estado más septentrional dentro de las Grandes Llanuras. Dakota del Norte pasó a ser estado de la unión en 1889, habiendo pertenecido antes al territorio Dakota. La capital del estado es Bismarck y la ciudad más grande es Fargo. Las universidades primarias públicas están localizadas en Grand Forks, Fargo y Dickinson. La fuerza aérea norteamericana posee bases aéreas en Minot y Grand Forks.

People QuickFacts
North Dakota
USA
Population, 2010
672,591
308,745,538
High school graduates, percent of persons age 25+, 2005-2009
88.7%
84.6%
Bachelor's degree or higher, pct of persons age 25+, 2005-2009
25.6%
27.5%
Veterans, 2005-2009
55,458
22,894,578
Mean travel time to work (minutes), workers age 16+, 2005-2009
16.0
25.2
Housing units, 2010
317,498
131,704,730
Homeownership rate, 2005-2009
65.7%
66.9%
Housing units in multi-unit structures, percent, 2005-2009
26.3%
25.9%
Median value of owner-occupied housing units, 2005-2009
$ 104,30
$ 185,40
Households, 2005-2009
273,035
112,611,029
Persons per household, 2005-2009
2.24
2.60
Per capita money income in past 12 months (2009 dollars) 2005-2009
$ 24,98
$ 27,04
Median household income, 2009
$ 47,90
$ 50,22
Persons below poverty level, percent, 2009
11.7%
14.3%
Private nonfarm establishments, 2009
21,4451
7,433,465
Private nonfarm employment, 2009
296,0831
114,509,626
Private nonfarm employment, percent change 2000-2009
16.0%
0.4%
Nonemployer establishments, 2009
44,623
21,090,761
Total number of firms, 2007
61,546
27,092,908
Manufacturers shipments, 2007 ($1000)
11,349,799
5,338,306,501
Merchant wholesaler sales, 2007 ($1000)
13,099,348
4,174,286,516
Retail sales, 2007 ($1000)
10,527,300
3,917,663,456
Retail sales per capita, 2007
$ 16,50
$ 12,99
Accommodation and food services sales, 2007 ($1000)
1,214,201
613,795,732
Building permits, 2010
3,833
604,61
Federal spending, 2009
8,942,369
3,175,336,050
SOURCE: US CENSUS BUREAU  http://quickfacts.census.gov/

jueves, 15 de septiembre de 2011

MADE IN ARGENTINA II


El NEW YORK TIMES ponderando el modelo económico:

Argentina’s Turnaround Tango
By IAN MOUNT

 Published: September 1, 2011

ARGENTINA may seem like one of the last countries on earth to offer lessons for dealing with economic malaise. Once the eighth-largest economy in the world, it steadily slid through the 20th century, thanks to decades of repressive dictatorships and inconsistent market experiments. This ended ignominiously in 2001, when it defaulted on $100 billion in sovereign debt, plunging over half its 35 million people into poverty.

That, at least, is the Argentina people know. Since then, it has performed an economic U-turn — an achievement largely unnoticed outside Latin America, but one that President Obama and Congress should look to for inspiration.
Argentina is not without problems, but its recent economic record speaks for itself: the economy has grown by over 6 percent a year for seven of the last eight years, unemployment has been cut to under 8 percent today from over 20 percent in 2002, and the poverty level has fallen by almost half over the last decade. The streets of Buenos Aires are choked with cars as Argentines are on track to buy some 800,000 new vehicles this year; the wine mecca of Mendoza is full of high-end tasting rooms, hotels and restaurants offering regional haute cuisine; and plasma TVs and BlackBerrys have become household staples among the urban middle class.

Argentina has regained its prosperity partly out of dumb luck: a commodity price boom has vastly benefitted this soy, corn and wheat producer. But it has also prospered thanks to smart economic measures. The government intervened to keep the value of its currency low, which boosts local industry by making Argentina’s exports cheaper abroad while keeping foreign imports expensive.

It then taxed those imports and exports, using the money to pay for a New Deal-like public works binge, increasing government spending to 25 percent of G.D.P. today from 14 percent in 2003. As a result, the country has 400,000 new low-income housing units, as well as a long-delayed, 235-mile highway between the northern cities of Rosario and Córdoba.

It has also strengthened its social safety net: the Universal Child Allowance, started in 2009 with support from both the ruling party and the opposition, gives 1.9 million low-income families a monthly stipend of about $42 per child, which helps increase consumption. Because the amount depends in part on how often the child attends school, it is also likely to improve the country’s long-term educational performance.

The results have also paid off politically: President Cristina Fernández de Kirchner recently won about 50 percent of the vote in an open primary against nine other presidential candidates.

Why have Argentines embraced bigger government? In part because the preceding era showed how poorly austerity measures — the sort now being pushed by conservatives in the United States — promote growth. In the late 1990s, Argentina cut government spending drastically on the order of its lenders at the International Monetary Fund. Predictably, between 1998 and 2002, Argentina’s economy shrank by almost 20 percent. It was only after Argentina turned its back on these austerity demands, and defaulted on its debt, that it began to recover.

Of course, Argentina is far from perfect: the import and export taxes have scared away some foreign investment, while high spending has pushed inflation well over 20 percent. There are also problems with the way Argentina is run: corruption, government opacity, authoritarian tendencies, confiscatory taxes and a temptation to tweak unpleasant inflation statistics. And it would be laughable to suggest that the United States follow its lead and default on its debt.

But Argentina still offers valuable lessons. For one thing, extreme cost-cutting during a stagnant economic period will only inhibit growth. And government spending to promote local industry, pro-job infrastructure programs and unemployment benefits does not turn a country into a kind of Soviet parody. It puts money in the pockets of average citizens, who then spend it and spur the economy. Spending cuts need to be made when times improve — an imperative Argentina is struggling with now — but not before.

Argentina is hardly a perfect parallel for the United States. But the stark difference between its austere policies and low growth of the late 1990s and the pro-government, high-growth 2000s offers a test case for how to get an economy moving again. Washington would do well to pay attention.

Ian Mount is the author of the forthcoming book “The Vineyard at the End of the World: Maverick Winemakers and the Rebirth of Malbec.”

SOURCE: http://www.nytimes.com/2011/09/02/opinion/argentinas-turnaround-tango.html?_r=1&scp=2&sq=ARGENTINA&st=cse