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domingo, 29 de abril de 2012

Construyendo la Patria Grande



En este espacio hemos reflexionado en reiteradas oportunidades sobre la integración latinoamericana. La hemos entendido desde la óptica de la geopolítica, de la diplomacia, de la historia y del comercio internacional. Hemos hablado del Mercosur, de la UNASUR y de la CELAC; también nos hemos puesto en línea con los apoyos suscitados en el continente en la causa Malvinas, así como frente a las amenazas del Reino de España tras los acontecimientos de YPF.
Pero faltaba hacer referencia a la madre de todas las batallas, aquella que es el fundamento último de todo lo que denominamos "integración regional", a saber la cuestión cultural. A continuación ofreceremos las reflexiones de la Licenciada y Profesora en Sociología Carla Wainsztok, acerca de la construcción de la Patria Grande. En este texto se rescata la lucha por la construcción de categorías, conceptos, relatos, en suma de Pensamiento autonómo, crítico y reflexivo que brota de y tiende a la realidad latinoamericana. No se trata de negar la importancia y la influencia del pensamiento europeo, de allí se parte, pero si de mostrar los límites de la extrapoloación acritica de modelos foráneos, que no permiten pensar (y actuar) sobre las necesidades y problemas socioeconómicos de nuestros países.
Sin duda hoy vivimos un momento de fuertes cambios en las diversas comunidades de nuestro continente: Cristina en Argentina, Lula y Dilma en Brasil, Correa en Ecuador, Chavéz en Venezuela, Múgica en Uruguay, Evo en Bolivia, Ortega en Nicaragua, las reformas en la Cuba socialista.... incluso Santos en Colombia y Piñeyra en Chile, entienden desde la derecha la necesidad de la integración continental, aunque desde su óptica solo sea mero comercio. 
Es en ese contexto que hoy reflexionamos sobre la importancia de construir un Proyecto Cultural común, que se haya presente desde el inicio de nuestra historia, abortado tantas veces por influencias externas, pero también por mezquindades de las Oligarquías locales. Latinomérica: Ahora o nunca!
POLIKARPO.


"Construyendo la Patria Grande"
Por Carla Wainstok.

I Introducción
Bolívar
Pensar hoy en nacional y latinoamericano es una tarea que hemos heredado de los viejos y queridos maestros. Entiendo por viejos maestros, no sólo Bolívar, San Martín, a Jauretche, Martí, Mariátegui por sólo nombrar a algunos de los autores que hemos de convocar en este trabajo, sino y principalmente son guías las prácticas de liberación de nuestros pueblos.

“Los líderes, ensayistas o intelectuales que calaron hondamente en el registro político cultural latinoamericano, fueron verdaderos intérpretes; capaces de sintetizar, con mayor o menor envergadura, los deseos, identidades y reivindicaciones; los lineamientos a menudo complejos y contradictorios de contenidos en el modo de percibir el mundo de las mayorías” (Argumedo, 1992: 175”

Denunciar la opresión ominosa es comenzar a transitar la tarea de una América Latina venturosa.

“Cuando las grandes naciones tienden sus brazos de conquista sobre los pueblos indefensos, siempre declaran que sólo aspiran a favorecer el desarrollo de las comarcas codiciadas” (Ugarte: 1996, 29). Sin embargo sabemos bien y demasiado que significa civilizar, democratizar, visitar y conquistar El problema se suscita cuando -al hablar de ilustración, modernidad y razón-, se confunden, la “universalidad abstracta con la mundialidad concreta hegemonizada por Europa como centro” (Dussel, 2003:48) o por los Estados Unidos. 

La expoliación en Nuestra América es doble, explotación económica y colonización cultural o pedagógica. Nos han privado, nos quieren seguir privando de nuestras cuentas (recursos naturales, estratégicos) y de nuestros cuentos (relatos identitarios). Por ello “se impone una especie de arqueo continental, un recuento de las riquezas enajenadas (con sus posibilidades de rescate), un inventario de cuanto escapó a las compañías extrañas, un balance, en fin, de lo que todavía nos pertenece o puede volver a nosotros. Porque en todos los órdenes, en todos los capítulos, en todos los engranajes, han de ser gradualmente reemplazados en el porvenir de los organismos ajenos por fuerzas propias que aseguren a la nación la solidez a que tiene derecho” (Ugarte: 1996, 173) y a América Latina.
Por eso aquí estamos, los Pueblos [1] combatiendo con la mejor de nuestras armas “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras” (Martí: 1980; 19)
Y es que como afirmaba Jauretche debemos aprender a ver y a pensar en nacional y latinoamericano[2] sabiendo que la tarea consiste en “formar conciencia… Por eso hablo de las napas profundas, trabajo que pasa inadvertido para un pragmatismo que computa resultados a la vista sin indagar cómo el napa de las aguas subterráneas afloró y por qué (…) Aprendamos del adversario, de esa oligarquía y de ese coloniaje que han organizado la superestructura cultural del país y han dispuesto de ella, como la más eficaz arma de su arsenal” ( Jauretche en Galasso, 2005: 539)

 
II Pensar lo propio, lo apropiado
Pensar con categorías propias, pensar desde América Latina no supone impugnar la recepción critica de conceptos pensados en otros tiempos y otros espacios. “Esta exigencia no importa una negación de la legitimidad de la introducción del inventario de productos espirituales decantados de países extraños. El espíritu que es tradición y revolución es también comunicación, pues los productos que crea su actividad no están condicionados por consideraciones de lugar. No tiene fronteras (…) la legitimidad de la esa introducción, ella está inexorablemente condicionada por la tradición, pues ahí donde ésta es negada y declarada en falencia, el trabajo del espíritu se detiene y se oblitera a virtud de la ausencia de la memoria que es de su esencia. Nada se crea ex nihilo” (Taborda: 1993,199) 
Jauretche que no era ningún zonzo afirmaba “La idea no fue desarrollar América según América, incorporando los elementos de la civilización moderna, enriquecer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América trasplantando el árbol y destruyendo al indígena que podía ser obstáculo al mismo para su crecimiento según Europa y no según América” (Jauretche: 1992; 148) 
La metáfora del árbol, nos recuerda la idea de Martí, Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas (Martí: 1980,15) y continuando con el apóstol cubano “ Ni el libro europeo, ni el libro yankee daban la clave del enigma hispanoamericano (…) Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación.” (Martí: 1980,15)
Muchos años antes Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, había sentenciado “¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Española es original= originales han de ser sus instituciones y su Gobierno= i originales los medios de fundar uno y otro o Inventamos o Erramos” (Rodríguez, Tomo I 1988:343).

Mientras que en la década del 20, y con los aires reformistas aún circulando por Indo América el Amauta sostenía: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica” (Mariátegui: 1990, 249)
Zapata
Un pedagogo en la década de los 60 afirmaba “Generalmente pensar sobre Brasil era pensar sobre el Brasil desde un punto de vista no brasileño. Se juzga el desarrollo cultural brasileño según criterios y perspectivas en las cuales el país era necesariamente un elemento extranjero, Es evidente que era este un modo de pensar fundamentalmente alienado. De ahí la imposibilidad de un compromiso. El intelectual sufría nostalgias, vivía una realidad imaginaria que el no podía transformar, poniendo límites a su propio mundo enojado contra el, sufría porque el Brasil no era idéntico a aquel mundo imaginario en el cual vivía, sufría porque le Brasil no era Europa o Estados Unidos; vivía proyectando la visión europea sobre el Brasil, país atrasado; negaba al Brasil y buscaba refugio y seguridad en la erudición sin el Brasil verdadero, y cuanto más quería ser un hombre de cultura menos quería ser brasileño” (Freire, 1973: 95).

Este pensar alienado debe entenderse en la doble acepción de renuncia, venta como de extranjerización, extrañamiento. Entonces un pensar propio y apropiado supone no repetir las letras de otras tierras y otros tiempos sino de recuperar los espíritus de las palabras dichas en esos otros tiempos y contextos.

“Porque si no supiéramos construir un pensamiento sobre la realidad que tenemos por delante, y esa realidad la definimos en función de exigencias conceptuales que pueden no tener pertinencia para el momento histórico, entonces significa que estamos organizando, no sólo el pensamiento, sino el conocimiento dentro de marcos que no son los propios de esa realidad que se quiere conocer” (Zemelman: s/f, 2).

Este modo de decir, de pronunciar nuestra realidad supone que “es tiempo de aprender a liberarnos del espejo eurocéntrico donde nuestra imagen es siempre, necesariamente, distorsionada. Es tiempo, en fin, de dejar de ser lo que no somos” (Quijano: 2003, 242)

III Abya Ayala

“¿Qué tiene dueño la tierra? ¿Cómo así? ¿Cómo se ha de vender? ¿Cómo se ha de comprar? Si ella no nos pertenece, pues. Nosotros somos de ella. Sus hijos somos. Así siempre, siempre. Tierra viva: Como cría a los gusanos, así nos cría. Tiene huesos y sangre. Leche tiene, nos de mamar. Pelo tiene, pasto, paja, árboles. Ella sabe parir papas. Hace nacer casas. Gente hace nacer. Ella nos cuida y nosotros la cuidamos. Ella bebe chicha, acepta nuestro convite. Hijos suyos somos. ¿Cómo se ha de vender? ¿Cómo se ha de comprar?” (Arguedas: 1970, 18)

Hay dos maneras de comprender al mito como narración, como una cosmovisión que da sentido a ciertas comunidades aborígenes o, como mitológicas que suponen el engaño, la mentira. Y, es desde esta última perspectiva como se puede hablar de encuentro de culturas, como Descubrimiento de América.
“El espíritu caballeresco de los heroicos nautas portugueses y españoles encontró un nuevo camino hacia las Indias Orientales y descubrió América” (Hegel, 1980: 651)

Los conquistadores son para Hegel heroicos, valientes, osados. La legitimidad de la conquista está fundada en el riesgo. El mar alienta al valor; invita al hombre a la conquista, a la rapiña, pero también a la adquisición y la ganancia (…) el mar despierta la valentía. Los que navegan en busca de vida y riqueza han de buscar la ganancia arrostrando el peligro; han de ser valientes, exponer y despreciar la vida y la riqueza. La dirección hacia la riqueza queda, pues, convertida, por el mar, en algo valiente y noble. Pero además, el trato con el mar incita a la astucia; pues el hombre tiene que habérselas con el elemento más astuto, más inseguro y más mendaz.” (Hegel, 1980: 169)

Sandino
Hegel parece olvidar, estas breves relaciones “Mayordomo suyo mató a muchos indios ahorcándolos y quemándolos vivos, y echándolos a perros bravos, e cortándoles pies y manos y cabezas e lenguas, estando los indios en paz, sin otra causa alguna más de por amedrentallos para que le sirviesen e diesen oro y tributos, viéndolo e sabiéndolo el mesmo egregio tirano, sin muchos azotes y palos y bofetadas y otras especies de crueldades que en ellos hacían cada día y cada hora ejercitaban” (De Las Casas: 1985; 86) o aquel otro testimonio de Hatuey cacique de la isla de Cuba que niega ir al cielo, al enterarse que allí iban los cristianos.
Por si alguna duda cabe sobre los motivos del genocidio, basta recordar estos nombres Costa Rica, Puerto Rico, Costa del Oro (hoy Panamá) y Argentina (argentum).

Ya en 1904, González Prada sostenía “No se escribe pero se observa el axioma de que el indio no tiene derechos sino obligaciones (…) Los realistas mataban al indio cuando pretendía sacudir el yugo de los conquistadores, nosotros los republicanos nacionales lo exterminamos cuando protesta de las contribuciones onerosas, o se cansa de soportar en silencio las iniquidades de algún sátrapa. Nuestra forma de gobierno se reduce a una gran mentira, porque no merece llamarse república democrática un Estado en que dos o tres millones de individuos viven fuera de la ley (…) La condición del indígena puede mejorar de dos maneras: o el corazón de los opresores se conduele al extremo de reconocer el derecho de los oprimidos, o el ánimo de los oprimidos adquiere la vitalidad suficiente para escarmentar a los opresores” (González Prada: 1904,319)

Desde una perspectiva marxista latinoamericana, el Amauta afirmaba “El problema indígena se identifica con el problema de la tierra. La ignorancia, el atraso y la miseria de los indígenas no son, repetimos, sino la consecuencia de su servidumbre” (Mariátegui: 1990, 42)

Y en relación a las resistencias aseguraba “Cuando se habla de la actitud del indio ante sus explotadores, se suscribe generalmente la impresión de que, envilecido, deprimido el indio es incapaz de toda lucha, de toda resistencia. La larga historia de insurrecciones y asonadas indígenas y de las masacres y represiones consiguientes, basta por sí sola para desmentir tal impresión” (Mariátegui: 1990, 40)

Los indios se vuelven en un proyecto emancipatorio continental nuestros paisanos y los hijos de nuestra América han de salvarse con ellos, enfrente “estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte” (Martí:1980, 10)

Estos desertores en la Argentina constituyeron una “generación desertora” (Astrada: 1994, 58) generación que olvido y escribió otra historia, la historia oficial y oficiosa que quiso enfrentar a San Martín y Bolívar.

IV Un abrazo y un proyecto en Guayaquil (las fronteras y los hombres mancomunados)

Farabundo Martí
“Colombianos y argentinos terminaron la guerra de la Independencia del Perú. Un ejército argentino liberó a Chile, y otro mixto de peruanos y colombianos remató, después de Ayacucho, la independencia del Perú (…) Bolívar ejerce el mando supremo en cinco repúblicas sin que nadie se le ocurra tacharlo de extranjero. Sucre, venezolano, gobierna Bolivia, y San Martín, argentino, el Perú. En la diplomacia particularmente se exhibe esa solidaridad continental (…) Se escoge con la misma confianza a naturales del país como a naturales de otros sectores del continente. Un mexicano, Miguel Santa María, es el primer plenipotenciario de Colombia en México (…) La primera representación diplomática del Perú en el extranjero la lleva un argentino: García del Río. Un peruano, el marino Eugenio Cortéz, es nombrado plenipotenciario de Iturbide ante los emisarios que en 1823 llevaron a México proposiciones españolas. Monteagudo, argentino y Heres, colombiano, son ministros de Relaciones Exteriores del Perú. Ortíz de Zevallos, colombiano es acreditado como agente diplomático del Perú en Bolivia para celebrar tratados de confederación y ceciones territoriales” (Gómez Robledo: 1958, 35) La Patria Grande no era sólo un ideal, era un hecho.

Para Hernández Arregui “La certeza de un drama histórico común ha creado una ética continental solidaria” (Hernández Arregui: 1973, 287) 

Por eso no nos debe extrañar que las palabras y las obras de San Martín y Bolívar fueran rescatadas por pensadores de distintas latitudes de Nuestra América

Respecto a Bolívar “Pensar en él, asomarse a su vida, leerle una arenga, verlo desecho y jadeante en una carta de amores, es como sentirse orlado de oro el pensamiento. Su ardor fue el de nuestra redención , su lenguaje fue el de nuestra naturaleza, su cúspide fue la de nuestro continente, su caída, para el corazón” Martí:1980,83).[3]

San Martín
En tanto que Rodríguez afirma en una carta a su discípulo, fechada el 30 de septiembre de 1827, el “Que usted haya abrazado una profesión y yo otra, hace una diferencia de ejercicio, no de obra” ( Rumazo González, 1988: 72). La obra en común era formar la Patria Grande y, formar los hombres para la sociedad.

Mientras que para el Amauta “Bolívar tuvo sueños futuristas. Pensó en una confederación de estados indo-españoles. Sin este ideal, es probable que Bolívar no hubiese venido a combatir por nuestra independencia. La suerte de la independencia del Perú ha dependido, en gran parte, de la aptitud imaginativa del Libertador. Al celebrar el centenario de una victoria de Ayacucho se celebra, realmente, el centenario de una victoria de la imaginación (La benemerencia de los libertadores consiste en haber visto una realidad potencial, una realidad superior, una realidad imaginaria” (Mariátegui: 1987, 45)

En relación a San Martín, encontramos en Astrada, el siguiente semblante “En el fondo, el poderoso llamado de la tierra, de su destino histórico – la voz de una nueva estirpe que comenzaba a articular su palabra- es la sustancia y el íntimo resorte de aquella decisión que lo llevó a poner totalmente su vida, nutrida con la savia y la luz de su Yapeyú nativo, al servicio de la revolución emancipadora” (Astrada: 2007; 45)

Allende y Neruda
Pero nos parece que la imagen de Salvador Allende coloca y comprende que el espíritu de O ’Higgins, San Martín, Bolívar, es uno, ellos son “arquitectos de la liberación de América Latina. Visionarios con claro sentido patriótico, comprendieron que la independencia de sus naciones estaba ligada a la unidad latinoamericana. Es por eso que en los escritos, en el pensamiento y en las acciones de su época, sus nombres se funden a cada instante” (Allende: 1971)

En las figuras de Bolívar y San Martín, queremos nombrar a muchos otros y otras (Belgrano, Moreno, Monteagudo, Artigas, Juana Azurduy, Manuelita Sáenz) que no sólo empuñaron sus palabras. El pensamiento nacional y latinoamericano les debe mucho a estos hombres y mujeres que con habilidad extraordinaria escribían sobre contratos sociales, igualdades, libertades y luego blandían otras estrategias en mapas y campos de batallas.

A su vez consideramos injusto olvidar a miles de hombres y mujeres que en diferentes tiempos y contra los colonialismos internos y externos dieron la vida por Nuestra América, deseamos nombrarlos en Zapata, Sandino[4], Farabundo Martí, Haroldo Conti, Rodolfo Walsh. Las Madres y Abuelas de Nuestra América nos cantan sus historias de rebeldías y de esperanzas.

V En busca del porvenir
Las nuevas categorías, las nuevas palabras no descienden del cielo a la tierra, ni salen de cavernas oscuras, ellas provienen de las prácticas sociales. De nuestras prácticas sociales. Estas prácticas constituyen una “historia social subterránea latinoamericana. Donde los hombres y las mujeres de esa ‘América Profunda’ van trasmitiendo a sus hijos y sus nietos, los códigos, los valores, el habla, las aspiraciones, las otras ideas que elaboran en el imaginario de las clases subordinadas, en debate y confrontación con las visiones del mundo de origen europeo incorporadas por los sectores criollos dominantes, por una parte significativa de los estratos medios urbanos y por las élites ilustradas de mayor preponderancia en el mundo de la cultura oficial” (Argumedo: 1992; 25)
Salvador Allende decía que era necesario llegar al “Estatuto del Hombre Latinoamericano a través de instituciones y la adopción de normas que vayan encauzando a nuestras patrias hacia un destino común. En este camino necesitamos Escuelas Fronterizas en las que se enseñe la historia de nuestros pueblos con altura y visión de futuro, sistemas destinados a compartir las investigaciones científicas y tecnológicas que permitan comunicarse fraternalmente las conquistas del saber. Profundizar en esa dirección una Universidad Latinoamericana que integre, desarrolle y difunda el pensamiento creador de nuestro continente (…) Debemos esforzarnos por educar a nuestra juventud en textos de historia común, que subrayen los profundos intereses y esperanzas que nos unen. Debemos establecer escuelas fronterizas para vincular aún más a nuestros pueblos” (Allende: 1971)
Parafraseando a Norberto Galasso, la disyuntiva es hoy construir una historia de la Patria Grande o una veintena de historias chicas relatadas en manualitos incomprensibles.
Es parte de la tarea construir los manuales y los textos del Estatuto del hombre y la mujer latinoamericano/a [5] para terminar con el Estatuto del Coloniaje que aún quieren imponer las clases dominantes escondidas, disfrazadas e incluso trasvestidas en todas las ciudades de Nuestra América .
Parafraseando a Gramsci, la historia de las clases subalternas dejará de ser episódica cuando los cientistas sociales, los pensadores, los filósofos, los ensayistas comencemos a escribir nuestras propias historias.
Bibliografía
Allende, Salvador (2008) América Latina, un pueblo continente en Galasso, Norberto América Latina Unidos O Dominados, Merlo, Ediciones Instituto Superior Dr. Arturo Jauretche.
Arguedas, José (1970) Mitos y leyendas peruanos, Lima, Casa de la Cultura.
Argumedo, Alcira (1993) Los silencios y las voces en América Latina, Buenos Aires, Colihue.
Astrada, Carlos (1994) El mito gaucho; Buenos Aires, Secretaría de Cultura de la Nación.
Astrada, Carlos (2007) Tierra y figura, Buenos Aires, Las Cuarenta.
Bolívar, Simón (1990) Escritos Políticos, Madrid, Alianza.
De Las Casas, Bartolomé (1985) Brevísima relación de la destrucción de las Indias, Madrid, Sarpe.
Dussel, Enrique (2003) Europa, modernidad y eurocentrismo, en La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Buenos Aires. Clacso.
Freire, Paulo. (1973) La educación como práctica de la libertad. Buenos Aires. Siglo XXI.
Galasso, Norberto. (2005) Jauretche y su época. La revolución inconclusa. Buenos
Aires. Corregidor.
Gómez Robledo, Antonio (1958) Idea y experiencia de América, México, FCE.
Gonzalez, Prada, Manuel (1904) Nuestros Indios en Una América de novela, Buenos Aires, Sudamericana.
Hegel, Federico (1980) Lecciones sobre la filosofía de la historia universal Madrid, Alianza.
Hernández Arregui, José (1973)Imperialismo y cultura, Buenos Aires, Plus Ultra.
Jauretche, Arturo (1992) Los profetas del odio. Buenos Aires. Peña Lillo Editor.
Mariátegui, José (1987) El alma matinal, Lima, Editora Amauta.
Mariátegui, José (1990) Ideología y Política, Lima, Editora Amauta.
Martí, José (1980) Nuestra América, Buenos Aires, Losada.
O’ Farrell, Justino (1976) América Latina ¿Cuáles son tus problemas?, Buenos Aires, Editora Patria Grande.
Quijano, Aníbal (2003) Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina, en La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Buenos Aires. Clacso.
Rodríguez, Simón (1988) Obras Completas, Caracas, Ediciones del Congreso de la República de Venezuela.
Rumazo Gonzalez, en Rodríguez, Simón (1988) Obras Completas,Caracas, Ediciones del Congreso de la República de Venezuela.
Taborda, S. (1993) Investigaciones Pedagógicas (Selección). Buenos Aires, Secretaría de Cultura de la Nación.
Ugarte, Manuel (1996) La Patria Grande, Buenos Aires, Ediciones Theoría.
Zemelman, Hugo Pensar teórico y pensar epistémico: Los retos de las ciencias sociales latinoamericanas.


[1] “La categoría ‘Pueblos’ designa a aquellos grandes grupos de hombres y mujeres –actualmente proscriptos y oprimidos políticamente y explotados en lo económico- que son capaces de construir una nación, un proyecto común, en mérito a su predisposición histórica para generar un núcleo de valores humanos centrados en su identidad colectiva, políticamente abarcativos y socialmente comunes” (O`Farrell:1976, 114)
[2] “Y la causa es el colonialismo mental, la incapacidad para pensar los problemas desde aquí y para aquí, en el orden natural de las cosas, como lo pensaron los que estaban separados de la realidad por artificiosas construcciones culturales y por un inconfensable asco, una repugnancia estética al hecho basto, primario, caudillesco, burdo con que la historia se presenta cuando es historia viva y no amerengada fantasía (…)” (Galasso: 2005, 248)
[3] Martí también escribió sobre San Martín ver Tres héroes y San Martín.
[4] Recordemos el intercambio epistolar entre Sandino y Manuel Ugarte
[5] En estos días Evo Morales, les solicitó a los maestros de Bolivia que produzcan los textos para “la formación de nuestros hijos”


sábado, 3 de diciembre de 2011

INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA: ARGENTINA-BRASIL-VENEZUELA

Cristina-Dilma (CELAC 2011, Caracas)

  • ARGENTINA - BRASIL

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, aseguró que Argentina y Brasil tienen "una visión muy común de lo que está pasando en el mundo" y de "las acciones" que ambos países deben implementar para que "no se vea entorpecido el proceso de inclusión social" en la región.  
En declaraciones a la prensa tras el encuentro con su par brasileña, Dilma Rousseff, Cristina aseguró que los gobiernos de la región "deben adoptar todas aquellas políticas que ayuden a la integración productiva de todos los países de la región para seguir creciendo".
"Tenemos una visión común y conjunta de lo que está pasando en el mundo y de las acciones que tenemos que implementar para lograr que la región, que tuvo un comportamiento económico y de inclusión social muy importante para millones de sudamericanos que se incorporaron al consumo y a los procesos productivos, no se vea entorpecida", aseguró la mandataria.
Cristina, quien estuvo reunida con su colega brasileña durante una hora y media en el hotel Euro Building de Caracas, calificó de "virtuoso" el "proceso de inclusión social", y resaltó que el mismo no debe ser "dañado por esta crisis global que viene desde afuera".
La reunión bilateral se produjo en el marco de la cumbre de mandatarios latinoamericanos para dar origen a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
El jueves, tras su arribo a Venezuela, Fernández de Kirchner se reunió con el presidente venezolano, Hugo Chávez, con quien firmó una serie de acuerdos entre ambos países. 



Cristina-Chavez (CELAC 2011, Caracas)


  • ARGENTINA-VENEZUELA

El Gobierno firmó con Venezuela un nuevo cupo para que la Argentina le venda 13.500 vehículos en el 2012 y priorizar la compra de maquinaria, equipos, implementos e insumos argentinos por sobre los de cualquier otro país, que implicará exportaciones de pymes locales por 200 millones de dólares.
Estas ventas se producirán a través del programa de creación de fábricas socialistas, por medio del cual pymes argentinas venderán bienes de capital y harán transferencia de tecnología.
También se firmó con el Ministerio de Ciencia y Tecnología venezolano un convenio de cooperación entre el programa argentino "Mi PC" y el proyecto "Infocentro", para avanzar en la reducción de la brecha digital a través de la creación de una red Latinoamericana de centros para acercar herramientas informáticas y permitir el acceso a Internet en forma gratuita a los sectores más vulnerables.
En cuanto a los autos, a partir de un convenio firmado entre la ministra de Industria, Débora Giorgi, y su par de Comercio de Venezuela, Edmeé Betancourt, el próximo año Argentina podrá exportar a Venezuela casi el doble de automóviles de lo que venderá este año, por un valor total de 215 millones de dólares, que implicará el acceso a ese mercado de 13.500 vehículos fabricados aquí.
"Estamos diversificando mercados y vemos en América latina un gran terreno para crecer. Las estimaciones dicen que las ventas anuales de autos en la región pasarán de los 5,5 millones actuales a 7 millones de autos en 2015", dijo Giorgi.
Durante la reunión, ambas funcionarias acordaron una agenda de trabajo biministerial para facilitar la ejecución de proyectos productivos del sector automotriz-autopartista en Venezuela.
En el marco de la Comisión de Alto Nivel Argentino-Venezolana se negocia anualmente el cupo de importación venezolana de automóviles producidos en Argentina.
A partir de estos cupos de importación Argentina incrementa año a año su venta de automóviles a Venezuela: en 2010 vendió 5.000 unidades, 2011 concluirá con un total de 7.000 unidades y ya accedió a licencias por 13.500 unidades para el próximo año.
Por otra parte, ocho pymes argentinas fabricantes de cocinas, ascensores, productos de higiene personal, cueros y de subproductos cárnicos se reunieron con representantes del CORPIVENSA (Corporación de Industrias Intermedias de Venezuela S.A) y acordaron participar en proyectos que implican la exportación de bienes finales y servicios industriales por US$ 200 millones en el que las empresas nacionales tendrán prioridad sobre cualquier otra extranjera.
Se trata de las firmas Emegé, Gea ascensores, productos de higiene personal Esme, Curtiembres CICA, Cocinas Iturrospe, ascensores Servas y subproductos cárnicos Gepia, entre otras.
Giorgi y el ministro del Poder Popular para Industrias de Venezuela, Ricardo Menéndez, firmaron un convenio que da un marco institucional a estos proyectos y a través del cual Venezuela da prioridad a la compra de maquinaria, equipos, implementos e insumos argentinos y la transferencia de tecnología -por sobre los de cualquier otro país- para su programa de creación de fábricas socialistas.
"La instalación de fabricas en Venezuela tracciona toda la cadena de valor de estos sectores en Argentina, desde el insumo para fabricar el bien de capital, pasando por el propio bien de capital y llegando al producto final que termina produciéndose junto a la capacitación y la tecnología" dijo Giorgi a la vez que explicó que tanto en artefactos a gas como en máquinas para la industria alimenticia y ascensores, Argentina tiene un fuerte desarrollo y le vende a mercados exigentes de Europa y a los Estados Unidos.
"Tenemos proyectos concretos donde la industria argentina muestra una etapa superior de su evolución porque ya no vende el sólo el producto, sino todo el proceso de fabricación, vende conocimiento bajo la forma de tecnología, que es 100% valor agregado: Venezuela reconoce el desarrollo industrial argentino y decide iniciar su fase de industrialización con el modelo argentino", dijo Giorgi.


FUENTE: www.ambito.com



"Tenemos una oportunidad única, pero para eso tenemos que crear mecanismos que nos potencien, cumbres que no sean sólo hacer catarsis sino que encuentren una solución. Para convertirnos en los protagonistas del siglo XXI necesitamos políticas concretas. Por primera vez estamos reuniendo países que nunca lo habían hecho, primero fue Mercosur, luego Unasur y ahora la Celac, debemos ir consolidando cada uno de estos círculos para ir fortaleciendo la región."
Cristina, CELAC 2011, Caracas.