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sábado, 2 de junio de 2012

¿Qué pasa con el Dólar?


En esta reflexión queremos introducir algunas variables para complejizar el juicio sobre la cuestión del dólar en esta coyuntura económica que se vio trastocada por las recientes regulaciones en lo pertinente a la compra y venta de divisas. En una nota anterior a principio de año hacíamos una diagnostico, que en esta coyuntura es necesario complejizar y actualizar, aunque no hay elementos que muestren un cambio de rumbo en el modelo económico, al contrario se trata de su profundización y consolidación. En términos de la Presidente del BCRA Mercedes Marcó del Pont: “La Argentina ha venido consolidando un proyecto económico que es muy sólido, que hay que ajustarlo, mejorarlo, que hay que hacerle sintonía fina. Pero que tiene una capacidad endógena de crecimiento, y que le ha permitido ampliar enormemente su capacidad para hacer política económica. Lo que ha significado acumulación de reservas, el uso de reservas, la regulación de la cuenta capital. La Argentina se aisló de todas las movidas especulativas y de los humores de los mercados financieros, lo que ha permitido eliminar el famoso descalce de monedas. Hay mucho de estos cambios estructurales que hablan de otro país.”
Volviendo al tema de esta nota, para nosotros en la sociedad argentina el dólar ha sido constituido en el imaginario social cual objeto de protección frente a los avatares macroeconómicos. Esto ha sido posible porque en 1977 el ministro de Economía de la Dictadura Genocida, puso en marcha un plan de liberalización del mercado cambiario, y durante los 90´ la economía prácticamente se hallaba dolarizada debido al régimen de convertibilidad.
Hoy la Argentina se encuentra en un momento bisagra de su historia, donde podrá darle la espalda al modelo neoliberal (1976-2003) y afianzar el Modelo de Crecimiento Ecónomico con Inclusión Social. La reforma de la carta órganica del BCRA va en ese sentido.
Con respecto a las medidas sobre las divisas proponemos reflexionar sobre las situación contemplando la coyuntura o sea el objetivo del gobierno en el corto y mediano plazo: preservar las reservas del Central. En los últimos 30 días éstas apenas aumentaron USD 300 millones, ubicándose en USD 47.800 millones. En el segundo semestre, ante perspectivas concretas de una mayor volatilidad global, se concentran los mayores vencimientos de deuda (en agosto, USD 2.300 millones por el vencimiento del BODEN12) y además es el período menos superavitario de dólares comerciales.
Pero por otra parte debemos complejizar la reflexión atendiendo a tendencias de largo plazo, como la necesidad de avanzar hacia la pesificación plena y definitiva de la economía. Así como por otra sugerir el factor ideológico en algunos sectores de la población, ya que efectivamente el dólar no ha sido una buena inversión en los últimos nueve años, de hecho en ese período la divisa verde rindió 170%, y las acciones, 430%.

Para finalizar queremos dejar explicitados algunos presupuestos básicos a la hora de abordar esta temática:

  • Solamente el 11% de los argentinos ahorra en dólares.
  • Un plazo fijo en pesos desde 2003 hasta ahora representa más de un 50% de ganancia. El ahorro en dólares durante el mismo período representa menos de un 10%.
  • El mercado del dólar paralelo es solamente un 2,5% del mercado de divisas. La mayoría de los que acuden a ese mercado son los que no quieren justificar sus ingresos. Es un mercado ilegal en el que los especuladores ganan plata sin pagar impuestos. En Brasil hay 6 dólares por habitante. El dólar paralelo, en Argentina, es un mercado clandestino y de dimensiones pequeñas para la economía.
  • La divisa no es un medio de ahorro, sino un instrumento del comercio internacional. El ahorro está en la inversión.
  • El crecimiento del sector industrial requiere disponibilidad de divisas para sostener el abastecimiento creciente de bienes de capital, intermedios y energía.
  • El crecimiento acumulado de las exportaciones industriales desde 2003 a la fecha es de 263%. El respaldo de la moneda nacional no está dado por la cantidad de divisas de la economía sino por las riquezas que produce el país.
  • El viejo cuento monetarista de la especulación está superado.

POLIKARPO

“DOLAR: DE NUEVO EL FETICHE”
Informe de la consultora Analytico.


Esta semana, el dólar volvió a escena. La posibilidad del acceso minorista a través de los mecanismos formales (bancos y casas de cambio) se redujo prácticamente a cero con el endurecimiento de los controles fiscales, y así se disparó la brecha con los precios marginales, especialmente el “blue”. En tanto, el dólar que se utiliza para girar divisas al exterior (el “contado con liqui”) ya se acerca a los 6 pesos.

¿Cuáles son las razones que explican esta renovada tensión en el mercado de cambios, en un segundo trimestre que supone una mayor oferta de dólares por la liquidación de divisas de los exportadores de soja y derivados?
Veamos qué sucede con la oferta: según datos de CIARA-CEC (de mediados de mayo) en el año se acumula una liquidación de USD 8.090 millones, 5% menos que en igual período de 2011. Una diferencia menor, poco significativa, que no explica la astringencia casi absoluta que el gobierno impone hoy para comprar dólares en el mercado formal.

En realidad, lo que se está modificando en las últimas tres semanas es la percepción que tienen los inversores financieros ante algunos eventos internacionales.
Nuevamente Grecia es el centro de todas las miradas: su salida del euro parece segura, y algunos analistas (como Paul Krugman) le pusieron hasta fecha: junio. España navega en una economía de elevadísimo desempleo, caída de la actividad y un gobierno conservador que sólo atina a cumplir con su promesa de ajuste fiscal que, como siempre, profundizarán la depresión. Los recientes datos de China, en tanto, muestran una pobre performance en la industria, las ventas minoristas y la inversión. El crecimiento proyectado para el segundo trimestre cae casi un punto, de 8.5% i.a a 7.6%.

Así las cosas, la lluvia de inversiones financieras y reales, que en los primeros meses del año caía sobre las economías emergentes, ya paró. En Brasil, el flujo comercial (exceso de exportaciones por sobre importaciones) no alcanza en mayo a compensar las salidas de tipo financiero (incluyendo giro de utilidades). El saldo negativo es aún pequeño (USD 650 millones), pero va en línea con la caída de 45% en las entradas netas acumuladas desde enero, comparadas con 2011 (USD 25.000 millones). El efecto sobre el tipo de cambio fue inmediato: el real se deprecia 5% en el mes (superando R$2 por dólar), y 25% desde mayo de 2011. El gobierno de DilmaRousseff está confortable con la devaluación del real, que acompaña a los paquetes de estímulo productivo que son implementados para apoyar su castigada industria.

Bajo este escenario de mayor complejidad internacional, la fuga de capitales en la Argentina, que se había reducido entre enero y marzo, aumenta desde abril, y en particular a partir de los primeros días de mayo. En la primera quincena el BCRA compró USD 630 millones, bastante menos de lo proyectado. Sin embargo, controles mediante, en 2012 el Central acumula USD 5.900 millones en compras netas de divisas, frente a USD 4.500 millones en igual período del año pasado (+29%).

Como repetimos desde el Analytico, el gobierno tiene un objetivo macroeconómico básico, que es preservar las reservas del Central. En los últimos 30 días éstas apenas aumentaron USD 300 millones, ubicándose en USD 47.800 millones. En el segundo semestre, ante perspectivas concretas de una mayor volatilidad global, se concentran los mayores vencimientos de deuda (en agosto, USD 2.300 millones por el vencimiento del BODEN12) y además es el período menos superavitario de dólares comerciales.

Aún sin hacerlo explícito, es claro que la gestión CFK busca que los dólares del Central sean utilizados en estos meses para pagar tanto deuda como un flujo más “liberado” de importaciones. Los giros de utilidades y el atesoramiento minorista a precio regulado vienen después…

El camino para administrar la renovada tensión cambiaria es dificultoso. Un 25% de brecha entre el dólar regulado y el paralelo preocupa ahora más que en tiempos del episodio posterior a las elecciones, cuando la diferencia era de 10%. En un sentido, 25% es la expectativa devaluatoria que tiene una porción del mercado; desde Analytica, sostenemos, por el contrario, que no hay razones para que sea convalidada. El gobierno demostró a fines de 2011 que no corre por detrás del mercado, y cuenta con herramientas para operar. La estrategia cambiaria ha sido, y creemos que seguirá siendo, gradual, sin saltos bruscos. Pero el contexto externo –en particular, la depreciación del real brasileño- pone al gobierno ante un dilema: acelerar la tasa de devaluación y correr el riesgo de que sea percibida como una conducta defensiva, o perder competitividad frente al socio mayor del MERCOSUR.

Este momento de tensión cambiaria perturba, además, las principales negociaciones salariales, que el gobierno busca contener en aumentos que no vayan más allá de 22-23% en promedio. Un salto devaluatorio brusco echaría por tierra la intención oficial.

También, deben seguirse muy de cerca algunas conductas “micro”, como la de los productores agropecuarios, que ante la imposibilidad de acceder al mercado formal de cambios, luego de vender sus granos y recibir pesos a cambio, pueden retacear las ventas y estrangular el mercado, ampliando la brecha y realimentando el temor de los minoristas.

Mantenemos nuestra posición respecto de que no existen condiciones objetivas para desdoblar el mercado de cambios.Las reservas son suficientes para defenderse ante eventuales corridas contra el peso; los precios internacionales son elevados; los servicios de la deuda resultan muy manejables y el cuadro fiscal –aunque deteriorado- no es el de los años ochenta - cuando hubo diversas experiencias (todas fracasadas) de tipos de cambio múltiples-.

Pero también sostenemos, como antes, que “Las medidas de control de las compras de divisas no deberían generar demanda insatisfecha que haga aumentar el volumen del mercado paralelo, dándole cuerpo así a las presiones devaluatorias: los que operan en el segmento formal de la economía tienen que acceder sin problemas a los dólares. Dejar que el mercado fije el precio del dólar en condiciones de incertidumbre es la peor opción.” La estabilización de las expectativas debe ser el objetivo central de la política económica en estas horas.

“La pesificación que falta”
Por Mario Rapoport.

La Argentina no ha terminado de salir de su propio cepo mental, que no es sólo producto de la apetencia por el dólar o de tenerlo como moneda de refugio. Ésos son síntomas y no razones estructurales de una situación a la que en cierta forma muchos deudores están obligados a responder y otros se aprovechan para hacer negocios ilícitos. Si excluimos a los tránsfugas del mercado de divisas, la responsabilidad principal de que esto ocurra no está sólo en los que ahorran en dólares. Ese ahorro no ha sido muy fructífero durante la convertibilidad ni tampoco en los últimos años, salvo para dos cosas: viajar al exterior y cubrir las operaciones del mercado inmobiliario. Aquí sí está el verdadero problema. Los estímulos para el ahorro y los elementos de riesgo son mayores con un rubro de la construcción dolarizado y donde el sistema crediticio no funciona o funciona mal. El nudo de la cuestión radica en la dolarización de este segmento que mueve muchísimo más que el turismo externo y donde no sólo existen los que invierten para ahorrar o tener algún tipo de renta, sino una parte sustancial de gente que se involucra a fin de adquirir una vivienda digna, en un país donde el déficit habitacional es muy alto.
Introducir el dólar como la moneda de pago en este sector convierte sus operaciones en un sistema especulativo y de juego financiero que no depende de los propios costos de la construcción sino del capricho de los que especulan en el mercado de divisas, más aún si se da, por ejemplo, una situación, como la actual, de un cerrojo cambiario. Los contratos inmobiliarios que se hacen en dólares están presos de la misma enfermedad a la que nos llevó la convertibilidad o en la que está actualmente la eurozona en los países europeos. Dependemos de una moneda que no es la nuestra, que no tiene circulación legal forzosa, y con la que no se abonan los salarios ni se realizan negocios internos. De modo que no hay razón alguna para que el mercado de inmuebles permanezca dolarizado. De hecho, por ejemplo, en Brasil no lo está. Me llegan cotizaciones de viviendas usadas en el barrio de Tijuca, uno de los más caros de Río de Janeiro: varios departamentos de dos ambientes que van de 60m2 a 89m2 y cuyos precios oscilan, según calidad y ubicación entre los 275.000 a los 300.000 reales, o sea de 137.000 a 150.000 dólares al cambio oficial. Pueden estar más caros o más baratos que en la Argentina, pero su compra no depende de la cotización de una moneda extranjera, vinculada con los saldos comerciales o financieros de la balanza de pagos, a los niveles de reserva o a la simple especulación. Son operaciones que se concretan en el mercado interno y que desde hace años, con tasas de inflación iguales o mayores que las que tuvo o tiene la Argentina, han permanecido en reales. La divisa extranjera no entra en las operaciones inmobiliarias.
Esta cuestión es la que no permite resolver el problema de la salida de la dolarización en la Argentina y se convierte, principalmente, en una opción a la tenencia de dólares. Hay quienes afirman que esta situación es un resultado del proceso inflacionario y nos asustan diciendo que con una inflación del 25% nos vamos a una crisis como las del 2002 o a una formidable devaluación. Cierto es que consideran a la inflación aisladamente, nunca la vinculan con la tasa de crecimiento, de desempleo o a la distribución de los ingresos. Al “inversor global” sólo le interesa la inversión financiera, con tasas de inflación cercanas a cero, aunque el país no crezca ni se mejoren las condiciones de vida. Tampoco echan una mirada a procesos históricos anteriores. Martínez de Hoz en su discurso inaugural, cuando se hizo cargo de la cartera de economía en la última dictadura militar, puso como eje el combate a la inflación, entonces del 450% anual (leemos bien, no del 20 o 25%) y con sus políticas neoliberales (entre otras cosas comprimir brutalmente los salarios e iniciar un formidable proceso de endeudamiento externo) no la pudo achicar más que a niveles del 100 al 175% anual (no 20 o 25%). La dictadura dejó la economía, en 1983, con cerca del 340% de inflación anual, una tasa de crecimiento casi nula para todo el período y una profunda crisis desde 1981.
Pasamos de largo por las épocas hiperinflacionarias de Alfonsín y los primeros años de Menem (donde no podemos realizar comparaciones con la situación actual) y el santo remedio de la Ley de Convertibilidad. Ésta logró frenar la inflación, e incluso produjo deflación, pero a costa de altas tasas de desempleo, pobreza e indigencia y una destrucción de la industria. Si medimos de punta a punta el período Menem-De la Rúa, tuvimos una tasa de crecimiento cercana a cero, incluyendo la traumática crisis de 2001-2002. Luego vino la devaluación y pesificación asimétrica, el país superó el default, y comenzó un proceso de reindustrialización y de recuperación del empleo que nos protegió de la crisis mundial iniciada en 2007-2009.
En estos momentos la discusión de fondo debe centrarse no tanto en la medición de los índices de precios, aunque sea un tema de por sí importante, sino en las causas del proceso inflacionario. Esas causas están vinculadas con el alto grado de concentración de las empresas formadoras de precios, la transmisión al interior de la economía del aumento de los precios externos y otros factores, entre los cuales la puja salarial no es uno de los más relevantes porque siempre viene con retraso. Y aquí juegan de nuevo los efectos negativos de la dolarización del mercado inmobiliario. Es necesario, antes que nada, eliminar este sistema peculiar que alimenta la especulación, y por esa vía, también, el incremento de los precios.
El ahorro en dólares, moneda cada vez más devaluada a nivel internacional, se va a frenar si el gobierno toma una medida de este tipo, mucho más eficaz económica y políticamente que cualquier cepo cambiario o mercado desdoblado. Por un lado, la pérdidas sufridas por los “corralitos” (de Erman González a Cavallo) no evitaron nuevos refugios en el dólar. Por otro, la Argentina tuvo en los años treinta, bajo gobiernos conservadores de derecha, y por casi diez años, un estricto control de cambios, y en varias ocasiones posteriores diferentes tipos de cambios, con relativo o escaso éxito para frenar la inflación o revertir las frecuentes crisis de stop and go.
Ahora existe una política de flotación administrada del tipo cambio que ha dado resultado. En contrapartida, un torrente de agua no se detiene si no se ha construido antes un dique. Con el dólar pasa lo mismo; cuando no hay bienes cotizados en dólares nadie puede jugar con mercados paralelos, ni son necesarias medidas restrictivas.
Un camino loable para la obtención de divisas resulta sin duda la iniciativa de abrir nuevas fronteras en el comercio exterior –las relaciones Sur-Sur– teniendo en cuenta la disminución del intercambio con clientes tradicionales, como los países de la Unión Europea. Ese comercio, que ya venía siendo afectado por la incorporación en su seno de las naciones del Este y su alto grado de proteccionismo, tiene ahora como eje esencial una formidable crisis.
Las tareas del gobierno son varias. La economía argentina dispone de un colchón de reservas importante, ése no era el caso en el 2002, y altos niveles de producción y de empleo. Pero modificar malos hábitos adquiridos en el pasado requiere, ante todo, desactivar las causas que los provocan.


“El dólar fue la peor opción de inversión para los que creyeron rumores de devaluación”
Por Sofía Bustamante / Pablo Waisberg

El dólar no fue la mejor opción de ahorro en los últimos nueve años. Su rendimiento estuvo muy debajo de los depósitos a plazo fijo o las acciones que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que ofrecieron beneficios entre un 214% y un 430 por ciento. Pero, además, esa suerte de fiebre verde –que ofreció ganancias de hasta 170%– alentó la fábula financiera que recorre la city porteña y endiosa a la divisa estadounidense. Ese juego que cruza temores, expectativas y compras de billetes colabora, en los hechos, a la licuación de la crisis financiera originada en las hipotecas basura creadas en los Estados Unidos.
“La falta de información y conocimiento sobre los rendimientos que genera cada una de ellas lleva a muchos ciudadanos a tomar sus decisiones de ahorro a partir de rumores y versiones que no tienen fundamentos económicos”, señalaron los economistas Andrés Asiain y Estanislao Malic, de la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche, en un trabajo que busca desmitificar al dólar como reserva de valor, que en los últimos días cobró vigor y aceleró el valor del blue.

Opciones. Si bien la venta ilegal de dólares retrocedió el jueves después de haber atravesado la barrera psicológica de los $6, las ruedas previas a ese cambio de rumbo estuvieron cargadas de incertidumbre. Al clima de nerviosismo se sumaron algunos pronósticos apocalípticos destinados a atemorizar a los ahorristas minoristas. Muchos de ellos, además, estaban (y aún están) enojados por las restricciones para la compra de dólares. Todo ese escenario alimentó teorías a favor de la adquisición de moneda verde en el mercado informal: incluso con cotizaciones que superaron en un 30% el valor oficial.
En el paper titulado “El dólar ¿la mejor opción para el ahorrista?”, Asiain y Malic señalaron que un inversor que en enero de 2003 eligió un plazo fijo en pesos –la opción más conservadora del mercado– tuvo un rendimiento acumulado de $21.400 hasta mayo de este año. Pero si hubiera optado por adquirir acciones habría logrado 43.000 pesos.

La fantasía. “En cambio, para quien apostó al dólar sus ahorros –$10.000– pasaron a valer $13.100, y si se arriesga y busca cambiarlos al paralelo tendría $17.000, es decir menos aún que quien optó por la tranquilidad de un plazo fijo”, indicaron los economistas.
Además de observar el comportamiento del mercado para las distintas opciones de inversión, se adentraron en el análisis de las versiones que alientan la compra de dólares y señalaron que “es falsa” la especie que califica de “inefectiva” a la restricción a la compra de la divisa estadounidense.
La batería de medidas oficiales incluye la necesidad de demostrar la capacidad de compra antes de adquirir dólares –una operatoria que generó muchas quejas por mal funcionamiento y supuestas inconsistencias– y la necesidad de declarar los viajes al extranjero para obtener divisas, que incluye el objetivo de evitar que las agencias de viajes vendan los paquetes turísticos en dólares y los paguen en pesos para comercializar los billetes en el mercado ilegal. También la administración central incrementó los controles en los pasos fronterizos para evitar que quienes viajaron durante el fin de semana largo sacaran dólares por encima de los límites permitidos.
Al analizar la consistencia del sistema, Asiain y Malic definieron que “también es una fantasía la idea de que la situación sea similar a la que llevó al derrumbe de la convertibilidad y que las medidas de restricción a la compra de dólares son el anticipo de un nuevo corralito. Un solo dato objetivo basta para desnudar la falta total de fundamentos de quienes buscan equiparar la situación económica presente con la existente a comienzos del siglo: el nivel de reservas acumuladas en el Banco Central”, subrayaron, y detallaron que las reservas pasaron de u$s14.000 millones en enero de 2002 a los actuales 47.643 millones de dólares. Llegaron, incluso, a superar los u$s50.000 millones y luego se mantuvieron fluctuando en torno del nivel actual.
El Gobierno mantendrá los controles para la compra de divisas y la fuga de dinero

Las restricciones para la compra de dólares se mantendrán esta semana, según indicaron fuentes de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Desde allí se iniciaron los controles en noviembre pasado que se intensificaron en las últimas semanas.
En los últimos días se sumó la medida para que quienes viajen al exterior deban completar un formulario en la web del organismo con los distintos datos de su viaje. Según se explicó oficialmente, esa nueva herramienta facilitará la compra de divisas pero el objetivo de fondo es desmantelar una operatoria común en las agencias de viaje: exigen el pago en dólares a sus clientes pero cancelan en pesos los paquetes turísticos pero con la cotización del dólar oficial. Luego venden los billetes verdes en el mercado informal y alientan el espiral del blue.

Pasos fronterizos. Además, durante este último fin de semana largo, el gobierno nacional volvió a disponer perros en los pasos fronterizos de la Argentina para evitar que quienes viajaron durante el fin de semana largo sacaran dólares por encima de los límites permitidos.
Agentes e inspectores de la Aduana y la AFIP realizaron operativos para detectar el cruce de divisas en la frontera con Uruguay en los pasos Concordia-Salto, Colón-Paysandú y Gualeguaychú-Fray Bentos. Esos tres puentes son considerados clave en la estrategia oficial.
En el caso de Colón-Paysandú, los agentes arribaron el viernes, en el inicio del fin de semana largo. Llegaron acompañados de perros entrenados para detectar dólares con su olfato.
En el marco de ese operativo, el viernes se incautaron unos u$s20.000 y alrededor de 10.000 euros en el paso del puente General San Martín, que une Gualeguaychú con Fray Bentos, Uruguay.

Los límites. Según datos del personal de la Administración de Aduana de Gualeguaycú, los billetes fueron encontrados en el interior de un automóvil de lujo en el que viajaban dos argentino.
En la actualidad se permite portar u$s10.000 por persona y la cifra que debe ser declarada en el paso aduanero. En el caso de los perros, están entrenados para detectar cantidades superiores a los 10 mil dólares y euros, siguiendo el olor de la tinta de los dólares de EE.UU.

lunes, 5 de diciembre de 2011

MACRI 2015


Mauri el hombre que sin dotes de oratoria ni capacidades como estadista logra enamorar algunos sectores de la sociedad porteña. Aspira a dirigir el País, si Duran Barba acepta otro contrato interesante pagado por la ciudanía porteña. La batalla más dura si ocupara el máximo cargo de servicio público al que un ciudadano libre puede aspirar en este suelo: ¿Cómo hablar más de 10 minutos en la ONU sin ponerse colorado? o tal vez, y siguiendo su filosofia respecto el "embole" que es la política, ¿cómo aguantar dos reuniones con tu gabinete si dormirte?... Tal vez sea fácil para un hombre acostumbrado a burlar al fisco sin ningún reparo...
Pero vayamos a lo más lindo de su política de renovación: su proyecto político gira en torno a dos ejes retornar a la Argentina de la gloria de los 90´, de $1 a u$s cuando "todos" viajaban a Miami, mientras un país se fundía, el desempleo llegaba a records nunca vistos en 200 años de historia, el aparato productivo era arrasado, y miles de compatriotas condenados a la miseria y exclusión absoluta. Y es que Mauri, tiene una convicción muy profunda, y este es el otro pilar: poner a la Argentina a la altura de Europa o USA (si la Europa y USA de hoy!! la que se arrodilla ante la timba financiera y se hunde en la pobreza y el desempleo). Mauri la versión de Berlusconi a lo "family guy", o mejor aún, el Sr. Burns sin planta nuclear, pero con mucha más plata y un partido de publicistas detrás... No hablo solo de la obra de un genio en marketing como Duran Barba, hablo acá de la protección que Clarín y La Nación brindan al candidato de la derecha argetnina, a "diario".
Pero acá tenemos fe! me juego que el Pueblo Argentino, que es de Eva y Perón, que es hijo y nieto de Abuelas y Madres, que ama la cultura y el trabajo, no se dejarán llevar por un discurso trillado y repetitivo, que huele a lo peor de nuestra historia... No habrá Globos de Colores en Plaza de Mayo!

POLIKARPO



Así funcionó el “blindaje mediático” a Macri en los diarios hegemónicos


Los casos testigo de la “campaña sucia”, la muerte de dos niños en la emergencia habitacional, la publicidad engañosa, la clausura del Club 17 de Agosto, la crisis en el Borda, la indagatoria por la UCEP y el manejo de la pauta oficial, entre otros. 
Desde que asumió la jefatura de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri contó con una cobertura estratégica por parte de los principales diarios del país: Clarín y La Nación. Se trata de ese “blindaje mediático” que con tanta claridad se pudo ver en los meses previos a los comicios porteños, y que aún hoy goza de buena salud.
Más allá de la difusión generosa y positiva de los actos de gobierno del PRO, este blindaje remite a la forma en que ambos medios “cubren”, en tanto que tapan o disimulan, los puntos críticos de la gestión macrista. Polémicas que muchas veces derivaron en escándalos o expedientes judiciales, y sin embargo recibieron un tratamiento lateral o incluso fueron omitidas por los diarios de Héctor Magnetto y los Saguier. Aquí el detalle de las noticias perjudiciales para Macri, que Clarín y La Nación ocultaron, minimizaron o tergiversaron.
Este mecanismo se aplicó a la “campaña sucia” contra Daniel Filmus, en las semanas previas al ballottage en la Ciudad. Los dos diarios buscaron evitar que el tema llegara a sus portadas, dieron preeminencia a los argumentos de Macri y, antes de indagar en el perjuicio que los falsos mensajes telefónicos, trajeron a Filmus, presentaron su denuncia como parte de la estrategia electoral del Frente para la Victoria (FPV).
El 6 de julio último, La Nación publicó un artículo titulado “Jugada judicial del kirchnerismo. Filmus denunció una ‘campaña sucia’”. Con el avance de una investigación que hacía foco en el publicista Jaime Durán Barba, el 23 de julio el diario dio amplia difusión al contraataque de Macri: “Son ellos los reyes de la campaña sucia”, mientras en otro artículo –sin mencionar al ingeniero– señaló: “Investigan quién pagó las llamadas contra Filmus.” El 27, La Nación destacó: “‘Que Filmus muestre sus propuestas’, desafió Macri.” Ese día, el candidato del FPV había visitado el Senado para dar precisiones sobre las calumnias en su contra. El 28, el diario dijo que “Filmus llevó su pelea porteña al Senado”, y en su sitio web presentó un artículo titulado “Durán Barba cuenta cómo ganar las elecciones”, donde mencionó que para el asesor “es una tontería hacer campañas sucias”. El 1 de agosto, tras la victoria del PRO, La Nación abandonó el tema.
Similar recorrido tuvo el affaire en Clarín. El 6 de julio, adelantó que Filmus “recalentará las cosas cuando denuncie una ‘campaña sucia’”, y tres días después, en una breve, informó que “Investigan una denuncia K”. En general, redujo la cuestión a un “cruce” pre electoral, dejando en segundo plano el hecho en sí: la propagación de miles de llamados injuriantes. El 26 de julio, con el PRO al tope de las encuestas, Clarín presentó a un Filmus caprichoso, que “insiste con la ‘campaña sucia’” y a un Macri que “le pide reflexionar”, aclarando: “El candidato K, que busca un golpe de efecto para el balotaje, fue a la Justicia para que lo tomen como querellante por los supuestos ataques macristas.” Los hechos, ausentes.
Otro tanto sucedió con la clausura del Club 17 de Agosto, donde Macri y María Eugenia Vidal habían lanzado su candidatura. La medida la dispuso el juez Andrés Gallardo, luego de que el lugar fuera usado como parador nocturno a pesar de carecer de habilitación para ese fin, además de detectarse irregularidades en el pago hecho por la Ciudad. La decisión, conocida el 4 de julio, no fue recogida por las ediciones impresas de Clarín y La Nación, que sin embargo, más tarde, sí se harían eco de las réplicas del Ejecutivo porteño.
Dos días antes, el juez había allanado el Ministerio de Desarrollo Social, encabezado por Vidal, para buscar pruebas sobre la anomalía en el contrato con el club. El 2 de julio Clarín publicó: “Allanan oficinas de la candidata a vice de Macri, a 9 días de las elecciones.” En la bajada de la nota se leía: “En el PRO le ven motivos políticos.” También había un recuadro titulado “Gallardo, un juez polémico”. En cuanto a La Nación, informó que “La Justicia allanó oficinas de la candidata Vidal”, y agregó que “Macri denuncia una operación.” El 7 de julio, el periodista Adrián Ventura se refirió al hecho en su columna “La campaña sucia llega a la Justicia”, donde se preguntó: “¿Es Gallardo realmente libre?” Esta situación había decantado luego del violento desalojo en el asentamiento La Veredita. Más tarde, cuando una investigación de Tiempo Argentino reveló la muerte de un bebé de tres meses el 17 de julio, en medio de las pésimas condiciones que persistían en La Veredita, ambos medios hicieron silencio. La misma omisión había ocurrido el 13 de julio, con la muerte de un niño de un año y medio al incendiarse un hogar de tránsito que el gobierno porteño administraba en La Boca.
La política educativa fue otro de los ejes donde operó el blindaje (y opera actualmente como por ejemplo ignorando las patotas PRO que atacaron a maestros hace unos días). A finales de mayo pasado, los diarios no reflejaron la denuncia hecha por la Unión de Trabajadores de la Educación a raíz de una publicidad errónea sobre los colegios construidos en la Ciudad. El Ministerio de Educación se atribuyó 13 escuelas, cuando fueron dos. La justicia dio la razón a los maestros y obligó al macrismo a rectificarse. Clarín y La Nación no trataron el episodio.
Tampoco hubo espacio en estos diarios para el caso de Salvador, un nene de cinco años que sufrió una  fractura de cráneo al caerle encima una reja del Parque Chacabuco, el 8 de julio. El hecho sucedió en un sector de obras que habían sido recientemente inauguradas.
La protección mediática también sirvió para amortiguar el escándalo de la pauta oficial en la Secretaría de Comunicación Social porteña, a cargo de un hombre de máxima confianza de Macri: Gregorio Centurión, que acabaría por suicidarse en medio de una causa judicial. Clarín había publicado dos notas: el 1 y el 12 de diciembre de 2010, titulando que “La Justicia investiga la distribución de pauta oficial” y que una “ex asesora de Macri” estaba “en la mira”. Pero el suicidio de Centurión, el 20 diciembre, clausuró el tema para este diario, a pesar de la continuidad del expediente y de los datos que aportó una investigación de este diario. En cuanto a La Nación, sólo dio tratamiento el episodio con el deceso de Centurión: “Se suicidó un funcionario de Macri que estaba investigado”, tituló. Y eso fue todo.
Hubo otro hecho ligado a la publicidad, en este caso de la propia gestión PRO, donde Macri contó con blindaje. A principios de junio pasado, el legislador Eduardo Epszteyn cuestionó un spot que presentaba la historia de un hombre mayor internado en el Hogar San Martín, con el que Macri en persona quiso destacar las bondades del sistema de salud porteño. Epszteyn sostuvo que la voz en off del aviso no era la del anciano, que su historia había sido alterada con fines propagandísticos y que el hombre intentó quitarse la vida cuando supo que había sido usado para un spot. El 4 de junio, el Tribunal Superior de Justicia ordenó retirar ese aviso y toda la serie “Historias para creer”, por hacer campaña con publicidad institucional. Nada de esto figuró en los dos diarios en cuestión.
En cuanto a la falta de gas y el colapso del hospital siquiátrico Borda, Clarín encapsuló el tema en un reclamo de empleados, al que amortiguó con las desmentidas y promesas del Ejecutivo local. El 23 de abril, tras un corte de calles, publicó un pequeño artículo: “Protesta de trabajadores del Borda por falta de gas”. Un día después, volvió a cubrir el hecho, también en pocas líneas. El 26, en una breve, el diario sostuvo: “Volvería hoy el gas al Borda”. Eso no pasó, la falta del servicio duró tres meses y el diario no volvió a imprimir nada al respecto, salvo una carta de lectores. En el caso de La Nación, el 14 de julio su sitio web presentó un extenso informe, “Hospital Borda: cómo vivir sin gas durante tres meses”, con una edición que compensaba la descripción del abandono con las justificaciones del área de Salud porteña. Ese despliegue nunca llegó a la versión papel, donde el tema sólo apareció en declaraciones de campaña de los candidatos opositores al PRO. Hay que retroceder al 23 de abril, con el mencionado corte de calles frente al hospital, para ver una nota sobre la crisis del Borda en La Nación.
Otro escándalo blindado fue  la causa por la extinta patota de la UCEP. Macri –que acabaría obteniendo la falta de mérito– había sido citado a indagatoria en noviembre de 2010. Ambos diarios mencionaron la novedad en su edición digital, pero le dieron casi nula difusión en papel. El 27 de ese mes, Clarín llevó el tema en un recuadrito titulado “Contra Macri”, mientras que La Nación lo consignó en una breve. El 15 de junio de 2011, el ingeniero concurrió a los tribunales. Era plena campaña electoral y podía quedar procesado. Al día siguiente, La Nación le dedicó menos de 3000 caracteres al tema y no lo llevó a tapa. Clarín, directamente no lo mencionó en su edición de papel. Sólo lo hizo en su sitio web, el mismo día de la indagatoria.
Parafraseando al propio Clarín, “la realidad se puede tapar o se puede hacer tapa”.

Los diez derechos humanos que el macrismo violó durante cuatro años

Un informe del Observatorio de Derechos Humanos (ODH) de la Capital Federal relevó los incumplimientos de la gestión del PRO. Espacio público, vivienda, salud y educación son las áreas más desatendidas y vulneradas. 
Cuando asuma su segundo mandato, el próximo 9 de diciembre, el jefe de gobierno porteño,Mauricio Macri, volverá a mencionar su apego a la legalidad y las instituciones. Lo hará cuando suba al estrado central de la Legislatura junto la vicejefa electa María Eugenia Vidal. Allí, rodeado de aplausos, jurará “en nombre de Dios y los Santos Evangelios, ejercer el cargo con honestidad y respetar y hacer cumplir la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires”. Sin embargo, posiblemente se olvide del desencuentro íntimo que mantiene desde hace cuatro años con las obligaciones que establece la Carta Magna que proclamó la autonomía porteña en 1996 y que le otorga rango constitucional a una serie de derechos sociales, que siempre terminan en los Tribunales de la Ciudad y ponen en serios aprietos al macrismo y a sus políticas públicas.
Ese conflicto permanente del PRO fue relevado por el Observatorio de Derechos Humanos (ODH) de la Ciudad y confirma que la gestión macrista viola, al menos, una decena de derechos consagrados por la Constitución y varias leyes porteñas. Según el último informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en la Ciudad, al que tuvo acceso Tiempo Argentino y que será presentado mañana, los mayores conflictos durante 2011 del macrismo con la ley se libraron en espacio público, vivienda, seguridad, salud, accesibilidad, educación, políticas de la memoria y educación sexual. Respecto a la doctrina macrista del “espacio público innegociable”, el estudio advierte que los proyectos de ley que presentó el gobierno PRO para castigar a trapitos y cuidacoches volvieron a instaurar el viejo sistema de los edictos policiales. “No apuntan a proteger los bienes ni la vida de los porteños, sino que “pretenden eliminar del paisaje urbano las molestias para los vecinos”. La iniciativa, que aún no prosperó en la Legislatura, es un callejón sin salida, parecido al funcionamiento de la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP), el organismo porteño creado por Macri, que se dedicó hasta el año pasado a “identificar, perseguir, hostigar, golpear y desalojar” a personas en situación de calle. El ODH presentó hace dos años las filmaciones de varios desalojos forzosos de personas sin techo, pero la justicia no resolvió el procesamiento de 29 funcionarios implicados, entre ellos Matías Lanusse, ex director de la UCEP, que asumirá el cargo de representante comunal por Recoleta, a pesar de las impugnaciones presentadas en su contra.
El derecho a la vivienda, protegido por el artículo 31, es otra zona de combate que sigue empeorando, cuando falta menos de una semana para conmemorar el primer año de la toma del Parque Indoamericano. “La crisis habitacional ya no es solamente el déficit de viviendas, sino también la falta de controles sobre los precios de alquileres, la segregación de los pobladores menos favorecidos, el propiciamiento de un boom inmobiliario descontrolado, el procesamiento de los líderes sociales de los barrios linderos al Indoamericano y la negación de la existencia de un barrio histórico como Rodrigo Bueno, en Costanera Sur”, sostiene el informe.
Para la Constitución, la seguridad es “un deber propio e irrenunciable del Estado”, sin embargo, este año la Policía Metropolitana sumó cuatro casos de gatillo fácil. En el caso de la Salud Pública, la Carta Magna establece en su artículo 17 que “la Ciudad desarrolla políticas sociales coordinadas para superar las condiciones de pobreza y exclusión”, pero en los últimos cuatro años, esa manda constitucional ha sido virtualmente ignorada, y para el año que viene, el escenario podría ser peor. “Si bien hay un aumento para 2012, la comuna planea llevarlo a cabo con menos personal, una falencia notoria en las áreas más afectadas por la crisis sanitaria: Salud Mental, Enfermería, Pediatría, Neonatología y Anestesiología”. En el artículo 18, el estado porteño está obligado a evitar que las respuestas sanitarias incrementen las desigualdades entre norte y sur, pero la tasa de mortalidad infantil demuestra un índice del 12 por mil en el sur, y del 2,3 en el norte, con cifras que no tienen datos consolidados, es decir, que podrían ser fácilmente manipuladas. En el área de la Salud Mental, el ODH advierte que la comuna “ha utilizado el castigo” para disciplinar a cinco directores de hospitales psiquiátricos por denunciar “la precarización y el desmantelamiento del sector”.
El acceso a la educación esta garantizado en el artículo 23, pero sólo en 2010 el 52% del Presupuesto “no se utilizó para los fines previstos”, y ante la falta de becas, la Ciudad optó por duplicar los subsidios para colegios privados, una imposición de la Iglesia Católica. El lobby de Dios también tocó las puertas del artículo 24, el texto que creó “programas de educación sexual”, que este año se quedaron sin partidas de financiamiento, mientras que el programa “Sexualidad, Género y Derechos” redujo los talleres en un 80%, y sólo se dictan en 12 de los 1000 colegios porteños. 

FUENTE: http://tiempo.infonews.com/

domingo, 9 de octubre de 2011

MODELO DE CONVERTIBILIDAD


"Durante los 90´ los medios de comunicación constituyeron decisivamente al empobrecimiento del debate: elegían determinado tipo de economistas para entrevistar (que repetían un mismos set de consignas y opiniones) a la vez que ignoraban la existencia de opiniones alternativas en el mundo académico e intelectual serio. La democracia política (1983) no fue acompañada por una oferta igualmente plural de todas las ideas económicas. El monopolio neoliberal de las ideas económicas fue absoluta en la escena pública. El campo de la economía a pesar de relevancia para muchos aspectos de la vida social, fue sustraído por los propios políticos del campo de las deliberaciones colectivas, reservándolo para “especialistas”.
Los procesos traumáticos de hiperinflación dejaron profundas marcas en la percepción social de estos hechos, a la vez que pocas explicaciones claras. Se fue constituyendo un proceso de alienación colectiva respecto de los fenómenos económicos, en paralelo a la construcción de la imagen de los economistas como expertos de lenguaje abstruso que manejan números surgidos de fuentes recónditas y que cuentan con un saber no comunicable a no especializados en el tema. Cada profesión tiene su jerga específica, y es razonable que sea así. La diferencia es que los economistas que se ocupan de política económica están trabajando sobre un bien público, que compete a todos los ciudadanos. Sustraer el debate de política económica de las capacidades ciudadanas es recortar el ejercicio de la ciudadanía en cuestiones muy decisivas.
Los “especialistas” en economía se ocuparon en las últimas décadas de construir discursos económicos, mezclando jerga técnica especializada con ejemplos adaptados al sentido común, que en general guardan pocas relaciones isomórficas con los fenómenos que intentaban describir.
En esa auténtica cruzada política, los “especialistas” económicos vistieron los ropajes de la “ciencia exacta”, como si se tratara de ingenieros o astrónomos. Y lograron, apoyándose en la prestigiosa imagen que la sociedad tiene de la ciencia, convencer que sus postulados correspondían a una suerte de objetividad, que en el mundo de la política económica no existe. En la mayoría de los casos, los problemas tienen diversas soluciones, cada una de las cuales tiene ventajas y desventajas de acuerdo a los sectores a los que favorece y a los efectos que generará sobre otros aspectos de la vida social."
Aronskind, R. (2007) “Riesgo país”, Ed: Claves para todos, Bs. As.

Implicancias del Modelo de Convertibilidad

Junto con la Dictadura genocida, en 1976 se impone el discurso neoliberal, que diagnosticaba los problemas de la economía nacional en función de: el “excesivo” y “agobiante” peso que tenía el Estado. Ya con Martínez de Hoz se comienza a transitar el camino de la liberalización de las fuerzas productivas y los mercados. Tras el retorno de la democracia se implementan una serie de planes para estabilizar y frenar la inflación, a la vez que estimular el crecimiento. Todos ellos fracasan en mayor o menor tiempo, y hacia 1989 asistimos a un estallido inflacionario, que será conocido como “hiperinflación”. Se requiere medidas que pongan un freno a esta compleja y crítica situación que no solo es económica, sino que tiene importantes efectos en la estabilidad política y la conflictividad social.
Cuando asume Menem, olvidando el tradicional discurso populista que lo llevó a ganar las elecciones, encara la crisis económica, heredada del gobierno radical de Alfonsín. Para ello se hace eco del diagnóstico neoliberal, que postula la crisis como resultado de una relación inadecuada entre Estado y mercado, y en 1991 lanza el Plan de Convertibilidad. Consistía básicamente según Aronskind, en respaldar la totalidad de la moneda nacional en circulación, por una cantidad equivalente en dólares y oro. Se crea una moneda convertible en una relación de 1 peso = 1 dólar, a la vez que por ley se prohibía cualquier emisión monetaria sin respaldo de divisas en el Banco Central. El tipo de cambio fijo logro estabilizar las expectativas de los mercados financieros, y hacer descender la inflación gradualmente. Este plan es el remate ideal de las medidas económicas de la dictadura militar, su natural continuación en palabras de Martínez de Hoz.
No obstante semejante proyecto político trajo aparejado otros fenómenos cuyo peso sentimos día tras día en la realidad nacional. El modelo de la Convertibilidad presupuso otras dimensiones íntimamente ligadas, que son también sus claros límites a la hora de pensar en el desarrollo de un país. Nos referimos al desempleo, la distribución regresiva del ingreso y el crecimiento de la pobreza.
Este modelo como consecuencia de su escasa reconversión productiva, generó índices de desempleo nunca antes visto en un país como la Argentina, que tradicionalmente se caracterizo por la necesidad de incorporar mano de obra. A partir de 1992 mostraron una tendencia creciente, que tras la crisis del modelo, llega en el 2002 al 18,8% (López, 2006) -Contabilizando como ocupados a los que perciben planes sociales. Por otra parte las tasas de explotación se intensificaron, a la par del aumento de la productividad y baja del salario (Astarita, 1993).
Obviamente los sectores más afectados por el desempleo, y las consecuencias negativas las demás medidas económicas que vimos anteriormente, son los de menores ingresos. Según Aronskind, “el 10% de la población de ingresos más altos, logró capturar el 36% de la riqueza. El 20% se apropia del 55%, que equivale a 16 veces el ingreso del 20% más pobre.” (Aronskind, 2001, Pág. 74). Durante esta década asistimos al aumento del analfabetismo, reaparición de enfermedades que habían sido erradicadas, desnutrición, franjas de la población joven sin acceso a la educación ni al trabajo e incremento de la violencia social, entre otros dramáticos fenómenos.
Es importante destacar el fenómeno, de los denominados, “nuevos pobres”. Es decir, fracciones de la clase media se fueron empobreciendo progresivamente, producto de una caída en sus ingresos familiares y aumento de la canasta de consumo directo del sector (Aronskind, 2001).
 La Argentina necesita reactivar su crecimiento para disponer de recursos y dar respuestas a los desafíos que dejó la década neoliberal, con sus transformaciones a nivel social, económico y político. Pero se trata de buscar una orientación estratégica que vincule el crecimiento con el desarrollo, con el despliegue del potencial humano y productivo del país, y con una disposición clara a enfrentar la «cuestión social».

Fuentes:

Aronskind, R. (2001): “¿Más cerca o más lejos del desarrollo? Transformaciones económicas en los noventa”, Buenos Aires, Libros del Rojas, Nº 2.
Astarita, R. (1993): “Plan Cavallo y ciclo de acumulación capitalista”, en Cuadernos del Sur, Buenos Aires, octubre.
López, A. (2006): “Estudio sobre la distribución del ingreso y transformaciones en la estructura social. Evolución 2001- segundo trimestre de 2006.”, en Cuadrenos de la Argentina Reciente, Nº 3, diciembre.
Castellani A. (2001): “Implementación del modelo neoliberal y restricciones al desarrollo en la Argentina contemporánea” en Schorr, M. “Más allá del pensamiento único. Hacia una renovación de las ideas económicas en América Latina, Buenos Aires, CLACSO.