domingo, 25 de septiembre de 2011

Cristina ante la Asamblea de Naciones Unidas.


De Malvinas a Palestina, con parada en Irán

CFK respaldó el reconocimiento al Estado Palestino porque, dijo, “vamos a contribuir a vivir en un mundo no solamente más seguro, sino también más justo”. Reiteró la necesidad de reforma de los organismos multilaterales y recordó a Néstor Kirchner.

En su cuarto mensaje ante la Asamblea de las Naciones Unidas, la presidenta Cristina Kirchner dio muestras de su inclinación por mantener vigentes algunos puntos fuertes de su discurso, pero siempre dando un pasito más allá. El eje esta vez pasó por la crisis financiera y la necesidad de reforma de los organismos multilaterales, pero desde allí disparó hacia distintas direcciones. Así, dio un contundente respaldo al reconocimiento al Estado Palestino porque “vamos a contribuir a vivir en un mundo no solamente más seguro, sino también en un mundo más justo”. También instó al Reino Unido a iniciar de una vez una negociación por la soberanía de las islas Malvinas advirtiendo que, de lo contrario, evalúa la posibilidad de anular el acuerdo que permite una escala en Río Gallegos del vuelo de LAN que va a las islas. Por último, anunció que aceptaba la propuesta de Irán de abrir un canal de diálogo por el atentado a la AMIA, pero insistió en que debe permitir que los acusados por el ataque se sometan a la Justicia argentina.
Lo estipulado es que cada presidente hable quince minutos, pero casi nadie lo cumple. Cristina Kirchner se extendió durante media hora. En los usos diplomáticos, a la Presidenta le tocó esta vez un buen momento para intervenir: el primer tramo de la sesión, cuando la mayoría de las bancas están todavía ocupadas y aún se presta atención a lo que sucede sobre el estrado dorado. Ya había pasado la brasileña Dilma Rousseff, quien autocalificó su discurso como “un momento histórico”, porque era la primera vez que una mujer estaba a cargo de la apertura. Cristina Kirchner fue la segunda mujer de la jornada. No fue la única coincidencia entre ambas.
La Presidenta fue la séptima oradora, le tocó después del francés Nicolas Sarkozy. No tuvo la desenvoltura de otras veces, incluso pareció que su voz cargaba cierto tono emotivo. Una respuesta posible la dio a segundos de arrancar, cuando recordó que Néstor Kirchner ya en su primer discurso ante la Asamblea planteó la reforma de los organismos multilaterales, tanto los financieros como los políticos. “Esta es mi cuarta intervención como Presidenta de la República, hemos realizado las mismas apelaciones en un mundo que ha cambiado sustancialmente desde aquel 2003, en que la Argentina parecía ser una oveja negra, alguien díscolo y descarriado que había incurrido en el default por una conducta de incumplidores seriales. En realidad habíamos sido víctimas de lo que yo denomino ser conejillo de Indias de las experiencias de los años noventa de las políticas neoliberales”, continuó.
La Presidenta se refirió en varios momentos a la experiencia argentina, siempre haciendo la salvedad de que no pretendía erigirse en modelo de nada. Pero indicó que era urgente poner controles a la especulación financiera y frenar los movimientos de capitales “de un lugar a otro, de una moneda a otra, que producen una volatilidad como nunca se ha visto”. En la volteada de los organismos financieros también cayeron las calificadoras de riesgo. “Son grandes responsables”, consideró.

Palestina

Cristina Kirchner fue interrumpida sólo una vez por aplausos, algo no habitual en la Asamblea. Fue cuando mencionó que el año pasado había concluido su discurso con la esperanza de que el Estado Palestino se convirtiera en el miembro 194 de las Naciones Unidas. “Creo sinceramente que impedir el ingreso de Palestina puede ser visto tal vez por algunos como algo beneficioso para el Estado de Israel, pero déjenme decirles, desde la autoridad que nos da ser un país que ha sufrido el flagelo del terrorismo internacional, que impedir que Palestina forme parte de esta Asamblea es seguir dándoles coartadas a los que ejercen el terrorismo”, lanzó. Los aplausos llegaron de los asientos de varios países árabes ubicados adelante, cerca de los argentinos. La escuchaban el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; el canciller Héctor Timerman y el embajador argentino en la ONU, Jorge Argüello.
Fue uno de los puntos de coincidencia con Rousseff, quien también fue enérgica en el reclamo al reconocimiento del Estado Palestino. La Presidenta pidió “que Dios ilumine a quienes tienen que tomar esta trascendental y estructural decisión en el mundo para lograr mayor equilibrio y que Palestina pueda tener este año su asiento número 194; estoy segura de que así vamos a contribuir a vivir en un mundo no solamente más seguro, sino también en un mundo más justo”. Un par de horas antes, desde el mismo atril, Barack Obama había subrayado “el compromiso inquebrantable de Estados Unidos con la seguridad de Israel”. Lo de CFK fue una respuesta a ese argumento con el que Estados Unidos ya adelantó que hará uso de su poder de veto en el Consejo de Seguridad para abortar la movida palestina.

Malvinas

“Concatenando” –CFK dixit– una cosa con la otra, del Estado Palestino y el Consejo de Seguridad, la Presidenta saltó al tema Malvinas. “Es una prueba de fuego para este cuerpo”, definió. Una vez más hizo referencia a la paradoja de que sea un integrante del Consejo de Seguridad con derecho a veto quien se resista a cumplir las periódicas resoluciones de distintos órganos de la ONU que instan al Reino Unido y a Argentina a sentarse a conversar. “Creo que no hace falta recalcar que nadie puede alegar dominio territorial a más de 14 mil kilómetros de ultramar, está claro que es una ocupación ilegítima. Pero igual convocamos una vez más al Reino Unido a cumplir con las resoluciones de Naciones Unidas; en estos días se han producido verdaderas provocaciones, ensayos misilísticos en mayo y julio”, destacó.
Pero ella también tiró su misil. Dijo que Argentina ya había esperado mucho tiempo y que podría revocar el entendimiento de julio de 1999 que dispuso la reanudación de un vuelo regular semanal operado por la empresa LAN Chile entre Punta Arenas-Islas Malvinas con dos escalas mensuales, una en cada dirección, en Río Gallegos. Como es habitual, en ese momento el Reino Unido estaba representado en el recinto por tres funcionarios de segunda línea que tipeaban a toda velocidad en sus notebooks. “Argentina no tiene intenciones de agravar la situación de nadie, pero también es justo que esta Asamblea y que el Reino Unido tomen conciencia de que es necesario dar cumplimiento a las resoluciones. No podemos estar 180 años, 30 años, como no puede estar Palestina peregrinando durante décadas para tener un lugar en el mundo, y menos aún los argentinos para reclamar este territorio que legítimamente nos corresponde”, evaluó ayer Cristina Kirchner. Los 180 años eran en referencia a la ocupación británica de las islas, los 30 al conflicto bélico.

Irán

Entonces Palestina “concatenó” con Irán por aquel asunto del terrorismo internacional. Cristina Kirchner destacó como “un cambio de actitud” de Irán la nota que envió su Cancillería el 16 de julio pasado para cooperar en el esclarecimiento del atentado a la AMIA. Razonó: si acababa de reclamarle diálogo al Reino Unido, no podía cerrar la puerta a dialogar que abría Irán. No hubo mayores especificaciones. Pero aclaró que el diálogo debía ser “creíble” para que no se transformara en una maniobra dilatoria y que de ninguna manera significaba que el país abandonara “los requerimientos emanados de la Justicia nacional”, en referencia a los ocho sospechosos iraníes que se encuentran con pedido de captura de Interpol.

“Ratificó nuestra autonomía como Nación” (Jorge Taiana, ex canciller argentino)

Cristina ratificó nuestra autonomía como nación y los principios básicos de la política exterior. Reafirmó el multilateralismo, pidió cambios en las Naciones Unidas y la democratización del Consejo de Seguridad. Reiteró la necesidad de la reforma de la arquitectura financiera internacional, de los controles a los movimientos de capital y criticó el rol de los organismos multilaterales de crédito y de las agencias de calificación financiera. Citó a Néstor Kirchner en su discurso de 2003: fue una forma de recordar al compañero en el primer año en que va sola a la ONU. Pero, además, recordó que la Argentina mantiene una posición clara, desde 2003, con respecto a la democratización de las Naciones Unidas.Cristina también se refirió al tema central de esta asamblea, la situación de Medio Oriente. Reiteró el apoyo argentino al ingreso del Estado palestino a las Naciones Unidas. Al mismo tiempo también reiteró el reclamo sobre Malvinas y puntualizó la necesidad de que haya avances y que, de lo contrario, tendrá que reverse el acuerdo provisorio de 1999 sobre vuelos comerciales. Recordemos que el sentido de esos acuerdos era crear condiciones para que se restableciera el diálogo de soberanía entre los dos Estados. Si esos acuerdos no conducen al restablecimiento del diálogo y, por el contrario, son usados unilateralmente en beneficio de los británicos, Argentina tiene el derecho y el deber de revisarlos.

“Una coherencia difícil de encontrar” (Rafael Bielsa, ex canciller argentino)

El discurso de Cristina demostró que desde 2003 la política exterior ha guardado una coherencia que es difícil de encontrar en la historia argentina. Hace ocho años planteamos, más allá de que haya que esperar cuatro o 400 años, que las Malvinas son argentinas. Cuando una ex potencia mundial como Gran Bretaña, que supo tener una presencia internacional importante pero que dejó de tenerla en los últimos años, tiene un enclave militar tan lejos de su territorio, eso significa dinero. Es caro. Por eso tenemos que ser pacientes.
El Consejo de Seguridad es como un hurricane o un Spitfare. Un resabio de la Segunda Guerra. Pero hoy los puestos permanentes son una idea objetable. Y el veto es un derecho abusivo porque le pone un corsé al foro más importante. Sobre Irán, la Argentina ratifica su posición que consiste en que tener un amigo no implica heredar a los amigos de nuestros amigos. Tenemos una relación excelente con Venezuela, pero no hemos heredado la relación que Chávez tiene con Ahmadinejad. La presidenta va a mantener esta posición hasta tanto Irán cumpla con la requisitoria de la justicia.
Lo que dijo Cristina sobre el Estado palestino fue de mucho coraje. Es muy difícil aceptar la posición del gobierno de Netanyahu, que consiste en decir que el problema no tiene solución. Cuanto más se lo califica como carente de solución, más frustración y enojo genera, más reacciones extremas.


FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-177340-2011-09-22.html y http://tiempo.elargentino.com/ del 22 de Septiembre de 2011.

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