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domingo, 24 de junio de 2012

El Kirchnerismo y la “realización del deseo”.

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Hoy inauguramos, modestamente, una línea de reflexión ligada al pensamiento del filosofo esloveno, actualmente de moda en el mundo, Slavoj Žižek. No lo hacemos justamente porque su lectura denote actualidad y sofisticación, sino porque creemos sintetiza teorías sumamente complejas (Lacan, Hegel, etc.) al estudiar la “Ideología” en las sociedades actuales (o posmodernas según quien lea).

Toda interpretación de textos es arbitraria, pero aquí incluso tenemos una ventaja: explicitamos nuestra ideología política. Claro que no sabemos si Žižek estaría de acuerdo con nuestra interpretación, seguramente no, pero la riqueza de un ejercicio modesto, que no pretende ser académico en lo más mínimo, como este, radica en la posibilidades explicativas que abre. Y por otra parte en el convencimiento personal de que en América Latina el problema de la ideología no pasa por su institucionalidad estatal, sino por su sociedad civil, por el llamado sentido común. De ahí entonces que nos permitamos tomar algunos conceptos que nos pueden ser útiles a la hora de describir el funcionamiento de nociones y prácticas (praxis) del sentido común en América Latina y en la Argentina en particular.

Por eso hoy, cortito y al pie, proponemos la siguiente reflexión: aún pese a todo lo que ha hecho este Proyecto Nacional no son pocos los que cuestionan su alcance transformador, e incluso lo impugnan. Aparecen quienes niegan sus avances, y en menor medida quienes afirman su homologación con el menemismo, y por suerte pocos, que afirman una suerte de relación con la dictadura. No tiene ningún sentido responder las dos últimas acusaciones porque son tonterías de grupos sociales de poco y nulo alcance social. Sin embargo la primera es particularmente interesante porque pese a todos los logros económicos, sociales y políticos se sigue negando el carácter transformador de esa gestión de lo público que ha permitido estos resultados. Tampoco se trata claro está, de negar defectos, sino todo lo contrario, asumiendo un Proyecto Político con sus limitaciones, errores y contradicciones, así como sus deudas sociales persistentes, es como se construye una militancia verdadera y comprometida. Sin duda falta mucho todavía, y el camino transitado no está exento de cuestiones criticables, pero creemos con firmeza que este es el camino, que tenemos patria gracias a este Proyecto de País… de allí entonces que nos preguntemos cómo y por qué el “deseo” de ciertos sectores de nuestra sociedad no puede realizarse en este Proyecto Político, aún cuando la base material sea objetivamente favorable a dicho viraje, la persistencia anti-k permanece impasible.

Aquí el aporte de Žižek: Problema de la realización del deseo.

“(…) Cuando encontramos en la realidad un objeto que tiene todas las propiedades del objeto fantaseado del deseo, necesariamente quedamos a pesar de todo algo decepcionados; tenemos la vivencia de un cierto «esto no es»; llega a ser evidente que el objeto real finalmente encontrado no es la referencia del deseo aun cuando posea todas las propiedades requeridas…” (Žižek, 2003, Pág. 131)

Con esto afirmamos y sentamos nuestra principal tesis no es un problema económico, es un problema ideológico, el de ciertos sectores de la sociedad civil con respecto al gobierno nacional. Iremos profundizando de la mano de este autor y otros sobre algunos elementos de la crítica a la ideología. Entendida esta última como: la búsqueda del elemento ideológico que impide su propio cierre, es decir dentro de ese edificio aquello que es su imposibilidad (Žižek, 2003).

POLIKARPO.

Žižek, S. (2003) El Sublime Objeto de la Ideología, Editorial Siglo XXI, Buenos Aires.




viernes, 11 de mayo de 2012

La Fuerza del "Chivo"

Agustín "Chivo" Rossi, ha dado no solo una de las mejores piezas de oratoria en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, sino que nos ha legado un ejemplar testimonio de compromiso con el País y el Proyecto Nacional. Nos enorgullece contar con una cuadro de este nivel así como con tan hondo sentimiento nacional. Me gustaría recordar también que este Ingeniero, diputado desde el 2005, había representado al Frente para la Victoria en las elecciones pasadas por la gobernación de su Santa Fe natal. En aquella ocasión se enfrentó al actual gobernador socialista, pero también al curioso candidato del PRO, el Sr. Miguel del Sel. Todos los ciudadanos tenemos derechos a participar y bienvenido sea el despertar político de los argentinos, pero la Tota Gobernadora, a mi me parece un  poco fuerte, más teniendo en cuenta su ideología neoliberal, su ignorancia en cuestiones más  técnicas de administración y gestión, así como la incapacidad de hilar seis palabras en un buen castellano. En fin en Diputado el "Chivo" Rossi dio una lección, ni la Tota ni Mauri están a la altura de esa valiosa enseñanza de un ciudadano noble y leal compañero peronista.

A continuación transcribimos su exposición completa, así como ofrecemos el video CLICK AQUI.

POLIKARPO.

"Muchísimas gracias, señor presidente. Vaya un agradecimiento especial por el aliento y por los aplausos, que siempre son bienvenidos. No siempre fue así en esta Cámara. Lo bueno es que con aplausos o con huevazos siempre defendimos las mismas ideas. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Les decía a mis compañeros de bloque cuando nos reunimos antes de comenzar esta sesión que participamos de sesiones con distinto espíritu, sesiones más complicadas, sesiones algunas con muchísimo dolor. Siempre vamos a recordar aquella en que nos tocó rendir justo homenaje a Néstor Kirchner. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Les decía a mis compañeros de bloque que el sentimiento que tenía se podía expresar con una sola palabra: gracias, una profunda gratitud por participar de esta sesión.
En realidad tengo un profundo agradecimiento a Néstor y a Cristina por haberme dado la posibilidad de ser protagonista de estos ocho años de historia. Pero esta era una sesión especial y ese sentimiento de gratitud podía tener distintos involucramientos.
Muchos compañeros le daban gracias a la historia por estar aquí y yo quiero decir, señor presidente, a la historia lo que es de la historia, y a la presidenta lo que es de la presidenta. (Aplausos en las bancas y en las galerías.) Hoy estamos aquí porque la presidenta de la Nación tomó la fuerte decisión política de nacionalizar la principal empresa petrolera que existe en la Argentina. Este es el motivo.
Muchos preguntarán por qué ahora y no antes, por qué en este momento. Algunos han querido buscar alguna causa coyuntural, mezquina. Y yo quiero decir que como todos sabemos las decisiones no se toman en un termo, las decisiones se toman con un contorno y en un entorno. A veces ese contorno y ese entorno viabilizan las decisiones, y en otras, ese contorno y ese retorno retardan las decisiones.
En más de una oportunidad, incluso el otro día, en nuestro acto partidario en Vélez, delante de cien mil compañeros, la presidenta agradeció ferviente y honestamente el apoyo político de la oposición y de los bloques de la oposición a esta iniciativa. Pero no olvidamos que dos años atrás este mismo bloque no pudo aprobar el proyecto de ley de presupuesto general de la Nación porque ningún bloque de la oposición permitió a la presidenta gobernar durante 2011 con presupuesto. (Aplausos y manifestaciones en las bancas y en las galerías.)
Dos años atrás podríamos haber pensado que esto era viable, pero en verdad me parece una discusión casi sin sentido.
Lázaro Cárdenas estatizó y expropió no una sino todas las empresas petroleras de México, que eran todas privadas, en 1938, después de haber estado cuatro años en el gobierno. ¿Alguien podría criticar a Lázaro Cárdenas haber estatizado en 1938 y no apenas asumió el gobierno? Primero hizo la reforma agraria e implementó una cantidad de medidas.
Yrigoyen creó YPF casi al final de su gobierno; de hecho, a Mosconi lo nombró Alvear. ¿Alguien podría criticar a Yrigoyen que recién creó YPF al final de su gobierno y no al inicio? Absolutamente nadie podría decir eso. (Aplausos y manifestaciones en las bancas y en las galerías.)
Algunos dicen que la cuestión es un problema de balanza comercial. Siempre la cuestión de la energía fue un problema de balanza comercial. Cuando Yrigoyen creó YPF, la Argentina importaba energía y pagábamos con carne y trigo. ¿A quién le importábamos la energía? A Inglaterra. ¿A quién le pagábamos con carne y trigo? A Inglaterra. ¿Qué pasó con YPF? Se empezó a balancear ese desbalance, por lo que empezamos a tener un diferencial a favor nuestro. Ya no necesitábamos entregar a Inglaterra tanta carne y tanto trigo por un combustible que no importábamos.
¿Quién vuelve a poner las cosas en su lugar para el imperio? Como todos lo deben saber, el Pacto Roca-Runciman, que vuelve a la situación en la que nosotros importábamos energía y pagábamos con carne y trigo, e YPF nuevamente empieza su descenso en cuanto a su producción petrolera.
Se dicen muchas cosas intentando descalificar una situación que fue tomada cuando correspondía y para rectificar situaciones que claramente perjudican la posibilidad de que la Argentina siga creciendo con el mismo ritmo de los últimos años.
Se ha dicho que en la historia argentina hubo golpes de Estado que tuvieron olor a petróleo. En el mundo hubo situaciones de guerra cuya causa fue el petróleo.
¿Cuál es hoy la situación internacional? El petróleo funciona en el mundo como un commodity. El precio del petróleo no es el de la oferta y la demanda. El 80 por ciento de las que manejan el mercado a futuro del petróleo son empresas financieras; el otro 20 por ciento son empresas petroleras. Una de las que maneja el mercado del petróleo a futuro es la JP Morgan y otra la Goldman Sachs. Claro, la JP Morgan también elabora el índice de riesgo país, y como dijo el diputado Solá, la JP Morgan tiene acciones de Repsol. ¿Cómo no va a aumentar el riesgo país que dictamina la JP Morgan, que tiene acciones de Repsol, cuando la presidenta anuncia que nacionaliza Repsol? (Aplausos.)
Hay que decirlo con muchísima claridad. Hace bastante tiempo que dejamos de comprar espejitos de colores. El último espejito de colores que anda dando vueltas por el mundo es ese riesgo país. ¿Cómo puede ser que España hoy tenga menos riesgo país que la Argentina? La única explicación es que España paga y tiene un plan económico para pagar sus compromisos financieros internacionales y poco le preocupa lo que pasa con el pueblo español. (Aplausos.)
Esto es lo que ha pasado, pero no pasa solamente en la Argentina, porque la especulación financiera –lo venimos diciendo y la presidenta lo ha dicho en cuanto foro internacional le tocó participar¬ está vinculada con la crisis que todavía tienen la Eurozona y los Estados Unidos. Es una crisis que empezó en el ámbito financiero y se trasladó al ámbito económico, y hasta que el mundo y la economía mundial no se posicionen más alrededor de la economía real y menos de la financiera, va a ser imposible que vuelva a crecer como lo venía haciendo. Porque la especulación financiera desbarata cualquier intento de crecimiento económico.
Si no, pregúntenle a Obama, que intenta recuperar a Estados Unidos de la recesión económica; pretende que crezca económicamente pero cuando se da vuelta le aumentan el combustible, y lo hacen por especulación financiera. Porque la verdad es que el consumo de gasolina en Estados Unidos bajó el 10 por ciento, en la Eurozona el 20 por ciento, y el precio del barril aumentó internacionalmente un 25 por ciento desde diciembre del año pasado.
Hay menos demanda, hay más oferta y hay un mayor precio. ¿Qué explicación tiene esto? La única explicación que tiene es la especulación financiera. Nosotros teníamos una empresa que controlaba YPF y era parte de ese juego. Tenía puesta la mirada en el petróleo no como la tenemos que tener nosotros los argentinos, como fuente e insumo indispensable para el crecimiento económico, sino desde el punto de vista del mercado financiero.
Y así funcionaba. Y esa situación que podía ser sostenible en algún momento era imposible que se siguiera sosteniendo cuando un país crecía arriba del 7,7 por ciento anual durante los últimos años. El mundo de los 90, independientemente de las calificaciones, es distinto al de los 2000.
Por suerte el mundo de los 2000 es más complicado y la Argentina está menos complicada, pero las reglas de juego cambiaron. El diseño de los 90 no incluía una Argentina industrial; el diseño de los 90 no incluía un mercado interno fuerte. Este diseño de los 2000 incluye una Argentina industrial y un mercado interno fuerte. (Aplausos.)
Cuando hay mayor consumo de combustibles en la Argentina, cuando hay mayor cantidad de autos en la Argentina, cuando el producto bruto ha crecido durante todo este tiempo, cuando el producto bruto industrial ha crecido por encima de la media del producto bruto, significa que la demanda energética ha crecido.
Hay que decir las cosas porque si no, funcionamos con clichés. ¿Cómo se puede sostener que no hemos invertido en energía si hemos crecido cerca del ocho por ciento promedio durante todos estos nueve años? ¿Con qué creció el país durante estos nueve años si no fue con energía? Invertimos en energía. Nos encontramos con una situación distinta a la de ahora. El problema en 2003 no era la generación sino el transporte, y ahí están los electroductos y los gasoductos, ahí está la línea Choele Choel Puerto Madryn, y la línea NEA NOA. Pudimos cerrar el anillo de distribución de energía en la Argentina.
Este Congreso sancionó leyes que no eran del oficialismo sino de la oposición -como la ley de biocombustibles- para empezar a cambiar la matriz energética de nuestro país.
Este gobierno terminó Yacyretá y la llevó a su cota definitiva. Duplicamos la capacidad de generación de Yacyretá.
Este gobierno terminó Atucha II y tiene centrales térmicas, y hacía años que no se hacía una central térmica en la Argentina. (Aplausos.)
Mientras esto ocurría, nuestra principal empresa petrolera jugaba en el mercado financiero e invertía poco en la Argentina porque buscaba otros lugares del mundo para hacerlo.
Hay que decir la verdad: YPF financió el crecimiento de Repsol en todo el mundo. Esta es la realidad. El petróleo argentino financió el crecimiento de Repsol en todo el mundo.
¿Por qué Repsol invertía en otros lugares del mundo? Porque allí podía vender a precio internacional. ¿Por qué no invertía en la Argentina? Porque el gobierno le decía que el precio del barril no debía superar los cincuenta o sesenta dólares. (Aplausos.) No debía valer 105 dólares.
Entonces, ¿qué nos decía Repsol? Que íbamos a tener desabastecimiento, y muchas veces nos desabastecía. ¿Qué más nos decía Repsol? Que solamente debíamos refinar combustibles premium. Estas son las cosas que nos decía Repsol. ¿Para qué? Para que llegara el momento en que, como dijo el viceministro de Economía ante los senadores, se dejara de importar a 105 dólares: dénnos a nosotros a 80 o 90 dólares el barril de petróleo, que es el precio al que nosotros lo sacábamos. Esa era la ecuación y esa era la extorsión.
Esto fue lo que nosotros vinimos a cortar. Por eso bajaron la exploración y la explotación. Por lo tanto, el único indicador económico que funciona en los balances de Repsol es el de utilidades. Tiene bajo patrimonio neto porque la vaciaron y tiene baja liquidez porque la endeudaron, pero tiene alta rentabilidad.
El plan de Repsol no era quedarse en la Argentina. Pretendían que en algún momento YPF fuese casi una empresa residual.
Este no fue un mal negocio para Repsol YPF. Invirtieron 13.500 millones de dólares y se llevaron más de 15 mil millones de utilidades. Le vendieron al grupo Eskenazi 3.500 millones de dólares y se llevaron 2.700 millones de dólares en acciones que cotizaron en bolsa. Tuvieron casi 8 mil millones de rentabilidad. La verdad es que el conjunto de los argentinos podría haber esperado una reacción absolutamente distinta.
Hoy venimos a este recinto con la convicción de que lo primero que estamos haciendo es cambiar un paradigma. A partir de hoy en la Argentina el petróleo deja de ser un commodity para YPF y pasa a ser el insumo básico para el crecimiento y el desarrollo económico de nuestro país. (Aplausos.)
Entonces, este es el primer efecto que genera este proyecto de ley: desacoplar de la timba financiera el petróleo argentino, que se había convertido en un commodity.
Nadie va a pensar que cuando Obama critica la cartelización de las empresas petroleras él se está “chavizando”, tal como algunos han manifestado.
Obama se defiende y ve la impotencia que existe cuando juegan y surge la cartelización que afecta directamente al crecimiento económico de un país. Los Estados Unidos hoy están previendo su crecimiento económico no mediante la performance de su sector exportador, sino fortaleciendo el mercado interno. Si aumenta la nafta, se le reduce su mercado interno; ésta es la realidad.
Entonces, tenemos la posibilidad de volver a andar un camino de soberanía. Lo han dicho algunos diputados y lo quiero reafirmar. El artículo 1° del proyecto es tan importante como el que declara de utilidad pública a YPF y sujeto a expropiación el 51 por ciento de sus acciones.
Declaramos de interés público la exploración, explotación y comercialización de hidrocarburos en la Argentina. También declaramos como de interés público el autoabastecimiento energético. Entonces, todas las empresas petroleras que funcionan en la Argentina, YPF y el resto, tendrán que cumplir con ese objetivo de interés público, que es garantizar el autoabastecimiento de la energía en el país. (Aplausos.)
Algunos nos preguntan cómo fue que no controlamos. Teníamos una empresa donde el director del Estado representaba una acción y no había ningún mecanismo regulatorio. Lo explicó también el viceministro de economía: para controlar una empresa de la magnitud de YPF había que tener casi otra YPF. Nosotros nos estamos metiendo dentro de la principal empresa petrolera argentina para empezar a cambiar el paradigma del crecimiento.
Los desafíos que se le presentan a la Argentina son enormes, pero maravillosos en cuanto a la posibilidad de que nuestro país siga creciendo en el marco de un continente que también lo está haciendo. Aspiramos a poseer un lugar relativo en el mundo más importante que el que hemos tenido en los últimos treinta o cuarenta años.
Para eso debemos cuidar cada una de las cosas que tiene la Argentina. No llegamos a esta decisión simplemente por una decisión que tomó la presidenta, sino porque hemos construido un país en ese sentido. En 2003 hemos tratado de que los argentinos sintieran que podían vivir de una manera distinta, después del sueño colectivo de los años 90, que se basaba en el individualismo. Nosotros hemos intentado construir el sueño colectivo de los años 2000, consistente en que todos juntos podamos organizar lo que el país necesita para seguir creciendo.
Uno de los grandes méritos de nuestro gobierno es haber reconstituido el Estado. Es cierto lo que muchos compañeros dijeron sobre lo que pasaba en la década de 1990. Hoy nadie piensa en el Estado opresor o deficitario.
A los que se asustan por los controles, les digo que no es la primera empresa que estatizamos. ¡Tráiganme una denuncia de corrupción en el Correo, en Aysa o en Aerolíneas! ¡No hay ninguna denuncia de corrupción sobre los funcionarios que estuvieron al frente de cada una de esas empresas! (Aplausos.)
Entonces, estamos considerando un proyecto de ley cuyo primer título habla de la declaración de interés público de los hidrocarburos, mientras que el segundo se refiere a la participación de las provincias en el Consejo Federal de Hidrocarburos.
No es una cuestión menor. Volvemos a hacer, con el Estado argentino y las provincias, un organismo que planifique los objetivos de la producción hidrocarburífera de la Argentina en los próximos años.
El tercer título habla específicamente sobre YPF y su nacionalización. Hemos decidido dejar a YPF dentro de la órbita de la ley de sociedades comerciales. No queremos una YPF pesada e incapaz de competir en un mercado tan competitivo como el petrolero. La queremos dejar en el lugar de sociedad anónima para que sea ágil, no dé pérdida y siga siendo una empresa privada con participación estatal, pero fundamentalmente para que persiga los objetivos que estaba señalando recién.
YPF es la principal empresa argentina. El otro día escuchaba al ministro de Ciencia y Tecnología, quien fue invitado por la señora diputada Giannettasio a exponer ante la comisión. En esa oportunidad, decía que las dos grandes empresas multinacionales Motorola e IBM tienen un presupuesto más elevado en ciencia y tecnología que todos los países de América Latina en conjunto.
No podemos desperdiciar la oportunidad de que YPF ponga su rentabilidad en dividendos no para los dueños de la compañía sino para generar más inversión, investigación, desarrollo, ciencia, tecnología, capacitación, exploración y explotación. Eso es lo que queremos hacer de YPF. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Para finalizar, voy a leer una frase de Raúl Scalabrini Ortiz, que nos identifica a todos. Decía: “Desalojemos de nuestra inteligencia la idea de la facilidad. No es tarea fácil la que hemos acometido. Pero es tarea ingrata. Luchar por un alto fin es el goce mayor que se ofrece a la perspectiva del hombre. Luchar es, en cierta manera, sinónimo de vivir. Se lucha con la gleba para extraer un puñado de trigo. Se lucha con el mar para transportar de un extremo a otro del planeta mercaderías y ansiedades. Se lucha con la pluma. Se lucha con la espada. El que no lucha, se estanca, como el agua. El que se estanca se pudre.”
El 25 de mayo de 2003 Néstor Kirchner asumió la Presidencia de todos los argentinos. (Aplausos.) En ese sillón dijo que venía a ofrecer un sueño para construir un país distinto, entre todos, y eso fue lo que hicimos siempre, yendo hacia adelante y superando cada una de las dificultades.
Los primeros meses de Néstor no fueron fáciles. Tuvo que vencer a la corporación militar que quería la consagración de las leyes de la impunidad. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Con el 22 por ciento de los votos tuvo que hacer uso de la cadena nacional para pedir a los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que formaban parte de la mayoría automática, que se fueran.
También tuvo que decir al Fondo Monetario Internacional que no seguiríamos más sus recetas económicas ni aumentaríamos las tarifas de las empresas privatizadas. Debimos renegociar con dignidad la deuda que no habíamos asumido nosotros, con el apoyo de algunos y el escepticismo de la mayoría.
Después vino Cristina. El otro día pensaba mientras la presidenta estaba en el acto de Vélez, qué distinto es este abril al de 2008. El 1° de abril de 2008, en la Plaza de Mayo, la presidenta celebraba un acto con todos nosotros. Ese día, Clarín nos recibía con un dibujo de la presidenta de la Nación con una marca en la boca para que no hablase. El dibujo era de Sabat. En ese lugar, la presidenta dijo que ese era un mensaje mafioso; no se trataba de un reclamo de un sector por una medida económica sino de la actitud de los generales mediáticos que se posicionaban y pretendían condicionar al gobierno recientemente asumido. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Siempre fuimos por más. Todos sabemos cómo terminó esa historia; pero al poco tiempo la presidenta dijo a los argentinos que quería que el ahorro previsional dejaran de manejarlo algunos para empezar a ser manejado por el Estado en beneficio de todos. Y nacionalizamos las AFJP, una de las herencias perversas que nos dejaron. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Gracias a la nacionalización de las AFJP pudimos generar la ley de movilidad jubilatoria que permite actualizar el ingreso de nuestros jubilados dos veces por año. Nos decían que el índice habría de ser de 1,5 o de 2,5 puntos, pero la verdad es que los ingresos de los jubilados han crecido enormemente durante todos estos años a partir de la sanción de esa ley.
Y fuimos a las elecciones de 2009, pero no nos fue como esperábamos. Ahí se encontraban los de siempre, los que creían que estábamos terminados, aquellos que pensaban que nuevamente el poder corporativo tenía que hacerse cargo del gobierno. Y la presidenta respondió con la ley de medios, que el Congreso debatió y sancionó. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Entonces, señor presidente, en cada una de las situaciones y circunstancias sabemos que tenemos que ir hacia adelante. No somos como agua de estanque; no nos quedamos quietos, no queremos pudrirnos. Nos subleva un pobre, un necesitado, un desocupado, pues están en cada una de las decisiones que tomamos. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Estamos convencidos de que la Argentina tiene un futuro próspero que engloba a todos. Los partidos políticos opositores no son nuestros enemigos. En el año 2009 dije acá, en este recinto, que la contradicción de la política argentina era “política versus corporaciones” y no “oficialismo versus oposición”; que teníamos que construir una política capaz de disciplinar al poder corporativo; que la política, desde cualquier lugar, piensa por el interés general; que las corporaciones piensan en su propio interés; que para nosotros, la Argentina es la patria y no una factoría." (Aplausos prolongados en las bancas y en las galerías. Varios señores diputados rodean y felicitan al orador.)

FUENTE: http://www.agenciapacourondo.com.ar/



domingo, 22 de abril de 2012

MACRI 2015 (II)

 
 
“Me fui a dormir muy preocupado, convulsionado. Me desvele a las 5 am y me fui a la cuna de mi hija Antonia. La miraba y pensaba en su futuro y en el de miles de argentinos” (MACRI 17/04/2012).

Uno no puede dejar de celebrar la recuperación de YPF: para el Desarrollo, el Patrimonio y la Soberanía de la Nación. Y es un hecho que supera los límites partidarios y nos llena a todos los argentinos de profunda alegría. Sus implicancias económicas son múltiples, algunas hemos señalado previamente en diferentes posts: “¿Que pasará con YPF?” O “YPF: ¿Pública o Privada? ¿Nacional oExtranjera? ¿Dependencia o Soberanía?”.

Pero hoy queremos reflexionar acerca de una patética declaración del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires al respecto. El Ingeniero Macri ha mal representado un pérfido guión, con olor a cursilería barata, para plantar su noventista postura frente a una temática de largo alcance nacional, popular y de soberanía. No sorprende la actitud, lógica de quién pretende el retorno inminente a los 90´, tampoco sorprende la torpeza, que hemos señalado en otras oportunidades, caracateristica de su brutal carencia de dotes de orador, así como de Jefe de Estado, y hoy me atrevo a decir, del más minimo sentido de pertenencia a esta Comunidad que estamos Organizando, denominada República Federal Argentina, la Patria que anhelamos sea Justa, Libre y Soberana.

Sin embargo nos vamos a detener en esa declaración porque como siempre los medios hegémonicos lo miman y protegeten con vistas a posicionarlo en las Elecciones Nacionales del 2015. No porque sea “bueno” sino porque por medio de su torpeza gobernarán los grandes grupos económicos que llamaron a las puertas de los cuarteles en un momento (1976) y en otro se agazaparon en la Plaza para celebrar el advenimiento del “libre” Mercado (1991).

A esto opondremos la fuerza de la Nación Argentina, cuyo modelo de crecimiento económico con equidad social (2003), está logrando fortalecer en las conciencias los deseos de Justicia Social y Liberación Nacional.

POLIKARPO

“Mauricio Macri y la cuna de Antonia”

Ahora, para darle visos de realidad al fantástico relato apocalíptico del PRO, el incompetente alcalde que vive de franco y de Franco, nos cuenta una melosa historia de melancolías y preocupaciones.

Si no sintiéramos que el personaje pretende tomarnos el pelo, apenas lo recordaríamos como un mal paso de comedia. Si no supiéramos que se trata precisamente del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, olvidaríamos la supina estulticia, apenas terminada la patética declaración. Pero sabemos que es Mauricio Macri en sus mal memorizados libretos del titiritero Duran Barba, que se quedó en el tiempo de los primeros radioteatros de la década del ’40. No olvidamos la historia inventada e increíble de la última campaña electoral, cuando Macri, como un mal actor de película tartamuda o mal doblada, contaba repetidamente su encuentro con María que le relataba sus cuitas sobre la inseguridad y las de Cacho, su marido. El reino de la obviedad en el principado macrista. Los pobres se llaman Cacho y María certifica la simpleza y un nombre que se corresponde –según sus clichés– con una persona mayor.

Ahora, para darle visos de realidad al fantástico relato apocalíptico del PRO –que cada vez se parece más al de la desaforada Elisa Carrió–, el incompetente alcalde que vive de franco y de Franco, nos cuenta una melosa historia de melancolías y preocupaciones. Resulta que se desvela a las 5 de la mañana, recorre entre penumbras los vastos espacios de su residencia y se acerca a la cuna de su pequeña hija Antonia. Y piensa. He ahí el primer dato increíble: piensa. Y sintetiza y corporiza en su niña rica, el fatal destino de una niñez que por efectos de las políticas perversas y erróneas del gobierno nacional, está condenada al dolor, al no futuro. Algo que no sucedería si se aplicaran sus recetas neoliberales. Qué raro que su ecuatoriano asesor no le agregó música de violines de las que pasaban hace 30 años en los albergues transitorios, según me cuentan. Tal vez el sueño, o algo de acidez, o la mala memoria o la peor hipocresía, le impidieron conmoverse con los resultados de su gestión en educación, cerrando cursos, quitando viandas a pibes en situación de calle, dificultando la implementación de la educación sexual y beneficiando a la escuela privada para que los niños ricos no lloren de tristeza, en detrimento de la escuela pública. O del estado de los hospitales públicos bajo su égida. O de su no política de viviendas para poder arrasar la ciudad con negocios inmobiliarios privados, faraónicos y excluyentes. ¿Quién puede creer esta escena de Corín Tellado mal relatada por alguien que no parece tener más sensibilidad que una piedra? ¿Cómo creerle a quien dice y se desdice, que se encapricha con los subterráneos y luego se los quiere sacar de encima, mientras usa la tragedia ferroviaria de Once para buscar réditos electorales? ¿Cómo no indignarse luego de escucharlo profetizar un océano de desdichas para los argentinos luego de la histórica nacionalización de la gestión de YPF, apareciendo su verdadera cara de defensor de intereses antipopulares, y observarlo luego decir –cuando ve las encuestas de adhesión a la medida– que si él fuera gobierno no volvería a privatizar la petrolera. No, Macri, no. No nos tome por estúpidos, no juegue con nuestra paciencia. Dedíquese a trabajar, a hacerse cargo y cambie el libretista. O vaya a seguir asesorándose con sus amigos Aznar y Rajoy, que tanto hacen por los niños, por los estudiantes y los trabajadores.

Y en esta impronta macrista, caen sus funcionarios, legisladores y adulones. El ministro de Cultura de la ciudad, el empresario hotelero Hernán Lombardi le sirve como anillo al dedo. Dueño de un lenguaje superior al niño Mauricio –lo que es algo muy sencillo de conseguir– aprovecha el escenario de la inauguración de la Feria del Libro para pintar un paisaje de nuestra realidad, propio de Torquemada y la Inquisición. Según sus falsas diatribas, la Argentina se está encerrando a sí misma y sólo se podrá leer un solo discurso. Sin ningún dato que lo corrobore busca el aplauso fácil de los que odian cualquier defensa o promoción de lo argentino y arteramente concluye que es en detrimento de lo universal. Y lo expone quien entiende a la cultura como un bien de cambio, como un gancho o anzuelo para que vengan turistas, que promueve solamente lo que puede ser negocio o redituar imagen electoral. La pésima gestión de Lombardi es la versión cruda de lo que en tiempos de De la Rúa intentó Darío Lopérfido, el eventero. Maquillaje, megaeventos, glamour, figurones, todo lo necesario como para salir en Caras, Hola o Gente. Así como se niegan a los subterráneos, desdeñan e ignora lo que proviene del subsuelo de la Patria.

Pero le salió mal. Estaba también en esa mesa inaugural un gran ministro de Educación de la Nación. Alberto Sileoni, con precisión, coraje, templanza y paciencia, lo retrucó de manera contundente, con datos, con cifras, con lo irrefutable de la labor educativa y cultural de los gobiernos iniciados en mayo de 2003.

Alguien bien nacido y, como en mi caso, pronto a ser abuelo por primera vez, les desea sinceramente a todos los pibes inocentes el mejor futuro, una vida apacible y las mayores venturas. Todos y todas se lo merecen. Y va también para la pequeña Antonia Macri Awada. Pero usted, Mauricio Macri, cuando la vea dormir, correr, sonreír o jugar, tiene la obligación, por su cargo, de pensar en los que menos tienen, en los que necesitan techo digno, los que tienen frío en invierno y en aquellos que no tienen una cuna y tienen que dormir apiñados junto a sus hermanitos.

Pero esa es una tarea para un hombre de Estado y de alma sensible. Y usted, Macri, no es ninguna de esas dos cosas.

FUENTES:

Editorial de Enrique Masllorens: http://tiempo.infonews.com/2012/04/22/editorial-73766-mauricio-macri-y--la-cuna-de-antonia.php

http://www.cronista.com/contenidos/2012/04/17/noticia_0121.html

domingo, 15 de abril de 2012

¿Que pasará con YPF?


En entregas anteriores comenzamos reflexionando sobre la Matriz Energética Argentina. Comenzamos con la Energía Nuclear, seguimos con la Energía Hidraulica y finalizamos con las fuentes renovables. Hoy el debate en torno al futuro de YPF nos pone en sintonía con lo que hemos dicho en aquellas publicaciones: Una Nación ve seriamente afectadas sus posibilidades de desarrollo cuando su matriz energética resulta inadecuada o ineficiente para el desarrollo de las actividades económicas en su territorio. Así en la Argentina el Neoliberalismo en los 90´ arrasó con muchos proyectos de Soberanía Energética y de desarrollo científico en ese sentido. Desde el Gobierno de Néstor, y hoy con la compañera Cristina, la preocupación por la mejora y el en estas áreas es notable y cuenta con pocos precedentes.
Si la Argentina necesita aumentar su matris energética es porque ha crecido y mucho, no por haber hecho "algo mal" como publicaron algunos medios de la derecha en España y sus reproductores cipayos aquí. No sorprende que el Reino España no entienda la necesidad de afianzar el crecimiento económico, ya que se encuentra en plena recesión y su gobierno agrava la situación aplicando importantes ajustes en una población que está padeciendo desalojos, desempleo, represión, precariedad laboral para los que cuentan con algúna actividad, etc. Nos solidarizamos con el Pueblo Español, pero rechazamos completamente las declaraciones de voceros de la gestión Rajoy así como periodistas de la península como de estas Pampas.
Al Reino de España y al Grupo Clarín: les recordamos que somos libres desde el 9 de Julio de 1816. Y que el crecimiento record de la Argentina requiere una matriz energética que esté al servicio de la Producción y del Desarrollo, y eso significa inversiones entre otras cosas de YPF. Y si YPF no invierte, lo tendrá que hacer el Estado desde YPF. Hoy Inversiones, sino mañana YPF, pero siempre hacia el Desarrollo Nacional como meta.

POLIKARPO.



El necesario control estatal sobre YPF

Cuando YPF se privatizó tenía reservas para 15 años y hoy alcanzan para bastante menos de cinco años. En los últimos diez años la producción de petróleo cayó un 18% y la de gas un 11 por ciento.

Ha estado circulando una metáfora futbolística para evidenciar descarnadamente la importancia estratégica de YPF para su controlante española; se plantea que Repsol sin YPF sería como el Barcelona sin Messi. Según el diario español El País, Repsol “decidió comprar YPF para dejar de ser una pequeña empresa local, sin apenas producción, para jugar en la primera división de la liga petrolera”. Hoy, un tercio de las ganancias de Repsol proviene de YPF.

Esta comparación de Messi con YPF puede servir para evaluar a la Argentina sin Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Cuando YPF se privatizó tenía reservas para 15 años y hoy alcanzan para bastante menos de cinco años. En los últimos diez años la producción de petróleo cayó un 18% y la de gas un 11 por ciento. La falta de inversiones ha sido determinante en este proceso de decadencia.

La situación actual deriva de dos grandes cambios decididos en los años noventa: la privatización de la extracción de recursos hidrocarburíferos junto con la de YPF y la concesión de la propiedad de esos recursos a las provincias, por medio de la Constitución Nacional del ’94. Sobre estos dos puntos de vista es conveniente realizar el análisis.

Se ha demostrado que, cuando la gestión de los servicios públicos o de las concesiones para la extracción de recursos naturales está a cargo del sector privado, las ganancias compiten con las inversiones necesarias, que son muy altas. Siempre terminan ganando las utilidades por sobre la inversión.

El tema YPF es importante y emblemático, pero debe ser entendido como una más de las condiciones emergentes de la privatización de los recursos hidrocarburíferos: si bien es la principal, YPF produce poco más de un tercio del petróleo argentino, le siguen en importancia Pan American con el 20% y Petrobras con el 7 por ciento.

En este sentido, el caso de Repsol YPF es similar al de Aerolíneas Argentinas, son años de una gestión privada que ha ido en desmedro de los activos concesionados o vendidos.

Luego de haberse debatido el tema con gran amplitud, queda claro que el control operativo y la gestión centralizada de los recursos en manos del Estado Nacional es una condición indispensable para remontar las inversiones necesarias y poner a la extracción petrolera a tono con las necesidades del plan económico que gestiona el gobierno. También significa recuperar una herramienta que nos robó el vendaval neoliberal, y que poseen otros gobiernos de la región: una petrolera estatal.

Hay diversas formas de recuperar YPF y todas ellas son válidas. El gobierno deberá sopesar todos los elementos en juego, y cómo se compatibiliza esa necesaria centralización operativa nacional con los derechos de las provincias sobre sus recursos. Y si bien la provincialización agrega una dificultad adicional, un ejemplo de sortear esta cuestión es la creación de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi), que permite coordinar entre las provincias y el Estado la gestión de estos recursos.

La sola mención de la palabra expropiación desató todo tipo de fantasmas neoliberales, los mismos que decían que si no se pagaban los intereses de la deuda externa nos iban a expropiar los barcos, aviones, y todo lo imaginable. La historia demostró que no era verdad; la embestida de los fondos buitres es feroz, pero es por una parte insignificante de la deuda y las últimas decisiones están siendo favorables para la Argentina. Entre estos fantasmas están los que consideran una herejía pagar por las acciones de la compañía un precio distinto al precio de mercado. Habría que preguntarles a estos gurúes cuál es el precio de mercado, si el de estos días, o el de finales de 2011, cerca de un 30% superior.

Hay que tener presente que, a pesar de la privatización, se le concedió a YPF la acción de oro, es decir, el poder de veto, reconociendo la importancia estratégica de la empresa, con lo cual no puede asimilarse a cualquier empresa privada. Pero, además de esta cuestión, la declaración de utilidad pública y la expropiación es una decisión soberana de la Argentina, porque está en juego la provisión energética actual y futura, y se ha demostrado que con la privatización este tema no sólo no se resuelve, sino que cada año que pasa empeora más.

En realidad, lo que se está discutiendo es cuáles son los intereses que priman, si los de los inversores, responsables de una pésima gestión, o el interés de la Nación.

Las presiones externas pueden verse a partir de esta dicotomía. Las fuertes declaraciones del gobierno español, inmerso en la mayor crisis de su historia democrática, han elevado los intereses de Repsol a nivel de intereses de ese país. No resulta extraño de un gobierno que está aplicando profundamente el ajuste neoliberal dictado por el FMI, que genera elevadísimos costos sociales con el objetivo de “seducir” a los mercados, o, alejándonos de la metáfora, de proteger los intereses de los grandes bancos europeos. Salir frontalmente a defender a Repsol es también un arma más de esa seducción.

No están solos en esta gesta, la Unión Europea ha apoyado los reclamos de España, y se ha preocupado por aclarar que “desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, la Comisión Europea tiene competencias reforzadas para salir en defensa de las inversiones de los socios europeos en cualquier país extranjero”. Una velada advertencia para la Argentina.

En una encuesta del diario español ABC se preguntó: “¿qué medidas debe adoptar el gobierno tras la nacionalización de YPF?”. Las respuestas más votadas fueron: “respetar la decisión soberana de Argentina” con un 56%, y “una rotunda respuesta diplomática contra Argentina” con un 43 por ciento.

Si bien es conocida la nula confiabilidad estadística de estas encuestas realizadas a través de Internet, sirve para analizar esta puja de intereses y quién defiende cada bando. Las declaraciones del ministro español de Industria sonaron como si estuviéramos en tiempos de la Colonia. Sin duda, el gobierno español y el de la Unión Europea hace rato están embarcados en la defensa de los intereses de los capitales, tanto financieros como productivos, mientras que el pueblo de España, como el resto de la Unión Europea, está buscando una solución a la aguda crisis que están pagando con gran sufrimiento, causada en gran medida por privilegiar los intereses del capital.

Este abroquelamiento de los gobiernos europeos para defender los sacrosantos beneficios de las inversiones privadas, puede confrontarse con la unidad que está demostrando América Latina en estos días de la VI Cumbre de las Américas, donde ha surgido un unánime apoyo de los países latinoamericanos a la asistencia de Cuba a la reunión, y se ha definido que esta es la última Cumbre sin representación de ese país.

Es de destacar que esta reunión se inició con un fuerte respaldo a la Argentina, ya que 32 de los 34 países intervinientes solicitaron “que la VI Cumbre de las Américas se pronuncie por la apertura del diálogo entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña, en función de encontrar una salida diplomática al justo reclamo de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes con base en el principio de la integridad territorial”.

Estos importantes resultados de la integración latinoamericana también denotan una fortaleza para el ejercicio de la soberanía de los países que la componen, tanto en el caso de las disputas territoriales, como en las decisiones sobre sus recursos naturales, que, en el caso de la Argentina, podrían generar conflictos con los inversores extranjeros y los gobiernos que se sienten afectados.

FUENTE: http://tiempo.infonews.com/2012/04/14/editorial-73102-el-necesario-control-estatal-sobre-ypf.php

"YPF: ¿Pública o Privada? ¿Nacional o Extranjera? ¿Dependencia o Soberanía?" http://polikarpo1973.blogspot.com.ar/2012/02/ypf-publica-o-privada-nacional-o.html

miércoles, 29 de febrero de 2012

YPF: ¿Pública o Privada? ¿Nacional o Extranjera? ¿Dependencia o Soberanía?



La cuestión del aumento de los precios de los combustibles por parte de las empresas petrolíferas, y en particular la denuncia del Gobierno sobre la cartelización de los que corresponden al gasoil, vuelve a recordar un episodio parecido ocurrido en marzo del 2005, que en su momento frenó el presidente Kirchner con su propio poder presidencial. Pero también trae a la memoria una serie de acontecimientos que tuvieron lugar en la década del ’20 del siglo pasado, enmarcados en la avanzada del segundo gobierno de Yrigoyen, que había sido elegido por abrumadora mayoría como presidente en abril de 1928, entre otras cosas para lograr la nacionalización del petróleo. Ésta había sido una bandera de su campaña proselitista, transformada en un proyecto de ley elevado al Congreso que incluía la expropiación de las empresas privadas existentes en ese entonces. La iniciativa logró su aprobación en la Cámara de Diputados, pero se abandonó luego del golpe militar de 1930, donde la intervención de los intereses petroleros externos se hizo sentir.

El conflicto alcanzó su pico de tensión en la provincia de Salta a partir de mayo de 1928, cuando el gobernador Julio Cornejo, encolumnado detrás del líder radical, decidió revertir la política petrolera de su antecesor, el conservador Joaquín Corbalán, y canceló todos los permisos de exploración que habían sido otorgados por su predecesor, además de ordenar a la Standard Oil suspender las operaciones en las áreas que se encontraban en disputa con YPF mientras firmaba un acuerdo para la exploración exclusiva por parte de esta última. La empresa estadounidense elevó su demanda a la Corte Suprema de Justicia, donde finalmente, en 1932, los decretos de Cornejo fueron declarados nulos.

Ese interés por el fortalecimiento de la empresa estatal constituía un eje central de la agenda gubernamental y tenía el firme sostén de sectores militares, entre los que se destacaba el general Mosconi, que se había hecho cargo de la conducción de Yacimientos Petrolíferos Fiscales en 1922. Ante el hecho de que el mercado se hallaba en manos de compañías extranjeras y los precios eran fijados por las firmas importadoras, el mismo Mosconi provocó una de las grandes controversias de la época cuando en 1929 propició una reducción progresiva de los precios de la gasolina y el kerosene por parte de YPF (que disponía de un 15% de mercado) y estableció valores uniformes para el conjunto del territorio nacional.

Para evitar el desabastecimiento por parte del resto de las compañías y de los importadores y, de ese modo, forzar a que lo sigan, con el riesgo de perder sus mercados en caso de oponerse, Mosconi se aseguró el aprovisionamiento de petróleo ruso gracias a un pacto comercial firmado con la Unión Soviética ese mismo año. Fueron tres rebajas sucesivas (en agosto y noviembre de 1929 y en enero de 1930) que obligaron a las empresas privadas a hacer lo propio. Estas decisiones beneficiaron a los consumidores, lograron disminuir los costos del transporte y contribuyeron a la estrategia de ampliar la participación de YPF en el mercado argentino, de modo que la acción de la petrolera estatal permitió controlar y estabilizar los precios internos.

Mosconi estaba convencido de la necesidad del control nacional sobre el recurso en cuestión. Su posición derivaba de su propia experiencia, que lo condujo a asociar el desarrollo petrolero, la industrialización y la soberanía dentro de una visión estratégica: como subdirector del Arsenal de Guerra reconoció el compromiso que suponía la dependencia del armamento importado, en tanto que como director del Servicio Aeronáutico del Ejército afrontó la negativa por parte de una empresa extranjera a venderle combustible a menos que el Ejército pagara por adelantado.

El carácter estratégico del petróleo se puso más claramente en evidencia, a nivel mundial, con motivo del alza de sus precios en los años ’70, a raíz de los problemas del Medio Oriente y a través de la acción de los países de la OPEP. Su utilización como “instrumento” decisivo para modificar el balance de fuerzas entre los países exportadores e importadores en el contexto de la Guerra de Yom Kippur generó un elevado grado de inestabilidad en las naciones industrializadas y llevó al presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, a establecer como meta nacional lo que dio en llamar el Proyecto Independencia. Su objetivo era desarrollar a finales de la década el potencial necesario para satisfacer las propias necesidades energéticas “sin depender de ninguna fuente extranjera de energía”.

Pero los hechos no sucedieron de ese modo. La “independencia” estadounidense era una manera cínica de concebir el mundo como propio. Y en años recientes la posesión de ese recurso explica en gran medida la ocupación de Irak. Paul Wolfowitz, entonces subsecretario de Defensa de los Estados Unidos, declaraba en junio del 2003, que “la principal diferencia entre Corea del Norte e Irak –y de allí el disímil accionar con uno y otro– es que económicamente no teníamos otra elección que Irak. El país nada en un mar de petróleo”. Los actuales acontecimientos en Medio Oriente –Libia, Siria, el estrecho de Ormuz– vuelven a actualizar la cuestión a través del comportamiento de las grandes potencias, cuya actual crisis agudiza la necesidad de resolver sus déficits energéticos.

En nuestro caso, la Argentina optó por obviar la importancia estratégica y económica de este recurso natural y no renovable y permitió la extranjerización de la empresa estatal. La política de la última dictadura militar, que supuso un endeudamiento externo desvinculado de la actividad productiva y la absorción de los desfavorables precios resultantes de los convenios firmados con el exterior, eran las principales causantes del déficit que presentaba YPF, a pesar de lo cual el mismo fue utilizado como argumento para promover su entrega al capital privado. Así, la alternativa argentina, diferente de la de Brasil (Petrobras), México (Pemex) o Venezuela (PDVSA) condujo a la privatización de la renta petrolera, con el agravante de que la misma pasa a reciclarse fuera del circuito productivo nacional por vía de la remisión de utilidades y de los precios de transferencia. Además, sus resultados fueron poco satisfactorios; la producción y las exportaciones declinan y aumenta el déficit comercial de combustibles y lubricantes (con precios en alza), en momentos en que el proceso de industrialización en curso requiere como prioridad el recurso energético. Esto puede suponer serios problemas en la continuidad del crecimiento, mientras no se aprovecha debidamente la valorización en los mercados mundiales, de la que se benefician las multinacionales. De esta manera, la problemática que subyace a la circunstancia particular del aumento de precios es la necesidad del Estado de regular la explotación y aprovechar los márgenes de ganancia de la industria petrolera, un recurso estratégico que el país debe finalmente recobrar en su plenitud mediante la reestatización de YPF, la empresa estatal que nunca debió ser saqueada y cedida a intereses externos.


FUENTE: Mario Rapoport / http://www.diariobae.com